La doble fila y la reducida vigilancia policial, peligros para ir al colegio

Señalización en un entorno escolar.

Las aceras estrechas y la señalización escasa son, con el estacionamiento irregular, los principales problemas en la capital. La DGT pide prohibir el estacionamiento frente a los colegios a la hora de la entrada y la salida, limitar a 30 km/hora las calles de acceso y que la policía regule el tráfico cerca de los colegios.

LAS RECOMENDACIONES DE LA DGT

 

- Aceras amplias, con semáforos que duren lo suficiente para que les de 
tiempo a pasar. 
- Semáforo sin luz ámbar. 
- Parada donde los padres dejen a los niños y de ahí con un adulto, 
vayan andando al colegio. 
- Los comerciantes ayudan a los que van solos al colegio. 
- Prohibición de aparcar a la entrada y salida del colegio, evitando 
aglomeraciones. 
- La señalización indicará que la velocidad máxima será de 30 km/h. 
- Parking para bicicletas. 
- Policía para regular la entrada al colegio.

 

La futura puesta en marcha de los caminos escolares seguros puede dejar al descubierto los numerosos peligros en el acceso de los alumnos a los colegios salmantinos; comportamientos, infracciones y costumbres que, junto con la permisividad y la reducida presencia policial ponen de manifiesto las muchas deficiencias que en esta materia presentan la gran mayoría de los colegios de la capital.

 

 

Una semana de inspección en los principales centros escolares del centro permite hacerse una idea sobre el comportamiento imperante en materia de seguridad vial cuando de llevar o recoger a los niños en el colegio se trata. El problema es que la mayoría de las costumbres y de las características viales en los entornos de los centros escolares chocan directamente con las recomendaciones de la DGT en esta materia. El mayor problema es el de la doble fila escolar, una costumbre que genera infinidad de situaciones de riesgo.

 

Dos vehículos aparcados sobre el paso de peatones junto a un colegio.

 

Aparcar en segunda fila, ocupando parte de un carril, es costumbre extendida en los colegios de todo el paseo de Canalejas y Gran Vía; también se produce en otros lugares, pero aquí es especialmente grave porque se trata de viales con un importante flujo de tráfico y, en el caso de Canalejas, con una velocidad de circulación importante. El aparcamiento irregular no se limita a la doble fila y son frecuentes los casos comprobados en los que se estaciona sobre la acera y los pasos de peatones. Todo ello limita la visibilidad de peatones y conductores e impide cruzar por los lugares habilitados, lo que genera situaciones de peligro potencial.

 

Agentes de la Policía Local ordenan el tráfico cerca de un colegio.

 

Este comportamiento está extendido desde hace años y cuenta con una permisividad importante por parte de la Policía Local. Aunque la presencia de los agentes se puede comprobar en algunas situaciones, en la inmensa mayoría de los casos la segunda fila se diluye por sí sola sin que intervengan y justo cuando termina la hora de la salidad del colegio. También el gran número de colegios complica una vigilancia extendida que no desatienda otros quehaceres.

 

ACCESOS INADECUADOS

El problema de la doble fila es el más importante, pero no el único. Muchos de los accesos a los centros escolares presentan deficiencias que se agravan cuando se produce el estacionamiento irregular. Las aceras estrechas, la falta de vallado que impida que los escolares salen directamente a la calzada, la colocación de contenedores que restan visibilidad en los pasos de peatones, la falta de señalización...

 

Aparcamiento reservado para un colegio en la capital.

 

Pocos centros tienen una zona de aparcamiento para estacionar los coches particulares y que los niños lleguen andando a la puerta del colegio. Y tampoco son habituales los aparcamientos para bicicletas.

 

   Salida de un colegio, sin valla hacia la calzada. Y aparcamiento sobre la acera.

 

En cuanto a los cambios que habría que implantar, el primero es el de la vigilancia policial. Para la DGT es fundamental que haya agentes regulando el tráfico en los entornos escolares y en Salamanca no es lo habitual. También sería necesario limitar de manera sistemática la velocidad a 30 km/hora en todas las calles de acceso a un colegio e instalar semáforos que no pasen a ámbar para evitar la costumbre de apurar y pasar de peatones y vehículos. Y, fundamental, prohibir por completo el aparcamiento a la hora de entrada y salida del colegio, lo que significa velar por el cumplimiento de la norma.