La disminución del censo de madres provoca escasez de animales en el mercado y obliga a cerrar a los mataderos

Los viernes y algunos jueves, “mataderos de Guijuelo y el resto de la provincia no matan por no tener género”, según señalan los productores
El sector del ibérico continúa apretando la tuerca para intentar sobreponerse a la crisis, a la vez que ansían que ésta no se pase de rosca y dé al traste con muchos más profesionales de los que ya se han quedado por el camino.

No obstante, si hay un factor destacado en los últimos meses es la escasez de animales en el mercado, situación derivada del sacrificio de las madres por parte de los ganaderos, a los que no le salen las cuentas.

“Muchos hemos tenido que quitar muchas madres porque cebar los cochinos cuesta mucho dinero; y que no se equivoque la gente. Si los industriales dicen que tienen que cerrar los mataderos algunos días de la semana es por la escasez de cochinos de pienso, no porque no puedan matar ellos. Si hubiese más animales no cerrarían”, destaca un productor de la provincia de Salamanca.

Precisamente, mataderos de Guijuelo y de la provincia de Salamanca cierran los viernes de cada semana y algunos jueves, “pero no porque no puedan con más, sino porque no hay más. Los industriales se quejan de que no le salen las cuentas, pero a nosotros tampoco”, señala un ganadero.

No obstante, es cierto que el industrial no puede repercutir en la actualidad los precios en el consumidor, cuto poder adquisitivo ha disminuido de manera notable y no puede adquirir estos productos que no son de primera necesidad al precio de antes.

De hecho, los ganaderos se están planteando la opción de criar solo tostones para no cebar los animales y reducir así el gasto en pienso que se sitúa por encima de los 0,30 euros por kilogramo.

Por último, lo que no va a variar mucho es el precio de los cochinos en la Lonja Provincial, cuyas oscilaciones no vana ser grandes en unos valores que parecen haber tocado techo y contar con pocas variaciones al alza.