La Diócesis pierde 1.200 vecinos al año según el observatorio social

Progresivo descenso. Desde los años 60, cuando alcanzó los 100.000 habitantes, la curva de población ha descendido hasta perder el 50 por ciento de sus miembros, principalmente jóvenes
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La situación en la Diócesis de Ciudad Rodrigo es muy grave en aspectos como son el demográfico, laboral y productivo, con sectores sociales precarizados y con muchos problemas, a lo que se une la cada vez más difícil reacción social, según refleja el estudio realizado por el sociólogo salmantino Javier Alonso Torrens y recogido en el Observatorio de la realidad social que fue presentado ayer en la sede de Cáritas Diocesana. Precisamente Cáritas de Ciudad Rodrigo fue quien promovió este estudio elaborado por la Fundación para la Investigación Social Operativa y Aplicada.

En los años 50 del pasado siglo, la Diócesis de Ciudad Rodrigo llegó a tener más de 100.000 habitantes. Desde los años 60, la curva de descenso de población, por la emigración de los mejores recursos humanos en edad productiva-económica y biológicamente –personas jóvenes en edad de trabajar y procrear– no ha parado de progresar. En 50 años la zona ha perdido el 60% de su población. Y las pérdidas de vecinos han sido y siguen siendo mayoritariamente de personas jóvenes.

La población real de la Diócesis no supera los 45.000 habitantes, cifra ésta que se cita con frecuencia sin haber hecho un examen demográfico escrupuloso.

El ritmo de pérdida media de personas por año en la Diócesis desde los años 60 es de aproximadamente 1.200 personas por año, y aunque ese ritmo no se ha frenado mucho (800 personas por año en la actualidad) continúa, y ese es el “más fiable indicador” de la realidad demográfica, social y laboral de la Diócesis.

Según indicó Javier Alonso, ésta es la “tragedia” principal de esta zona, y la “reacción” ante el problema cada vez es más difícil, por no decir “más imposible”. La tasa de envejecimiento y de dependientes sigue subiendo y bajando la tasa de juventud, un hecho al que, aseguró Alonso, “la población y sus dirigentes parecen ya resignados”.

La tasa de envejecimiento es muy alta en la Diócesis y más en la zona rural, ya que alcanza el 40%. El problema es ya de “sobre envejecimiento”. Los mayores de 80 años, en muchos pueblos, son más del 28%, aproximadamente 10.000 personas en toda la Diócesis.

En general la tasa de envejecimiento de la Diócesis dobla la tasa nacional, que es del 16 por ciento. En la Diócesis hay aproximadamente 15.700 mayores de 65 años, es decir, un 34,9%.

La población ocupada en trabajos remunerados es muy baja en la Diócesis (sobre todo en los pueblos) con relación a la media nacional (17,5% frente a 45%), concretamente dos veces y media menor. Este indicador es radical y es sobre lo que hay que incidir tratando de elevarlo. “Es muy necesaria la creación de puestos de empleo remunerado por la producción y “venta” de bienes y servicios demandados. Hay que buscarlos en el contexto de nuestros recursos existentes, que los hay”, afirmaron los autores.

El sociólogo salmantino explicó que “los criterios y principios de este trabajo consisten en conocer las realidades problemáticas”, pero incidió en que “quedarse quietos lamentándolo o maldiciendo produce paralización y pararse es empeorar”, señalando que lo que se quiere es ir “construyendo otra realidad, otra comarca, otra provincia, porque otro mundo es posible”.

El acto de presentación contó con la asistencia de representantes de diferentes agrupaciones humanitarias, religiosas, empresariales, culturales y vecinales que pudieron conocer el profundidad este estudio sociológico en el se hizo especial hincapié en que los problemas más graves que afectan a la población de la Diócesis civitatense “no son nuevos, por lo que hay que trabajar por resolverlos”.