La DGT publica los 30 tramos de carreteras salmantinas en los que pondrá radares de velocidad

Aparato de control de velocidad de la Guardia Civil.

Tráfico ha hecho públicos los tramos que vigilará especialmente con los radares móviles. Están situados en carreteras nacionales, especialmente en la N-620, la carretera de Vitigudino o de Ciudad Rodrigo-Béjar.

La DGT ha dado a conocer por primera vez los tramos en los que sitúa los radares móviles de los que dispone, una medida con la que cumple su compromiso de no volver a esconder vehículos ni ocultar los lugares donde realiza controles de velocidad. En total, 30 tramos en las carreteras secundarias de la provincia en los que Tráfico instalará los cinemómetros portátiles que, generalmente, lleva en coches y que le sirven para complementar el control que se hace con los radares fijos.

 

Los 30 tramos en los que la DGT informa va a colocar sus radares de control de velocidad están todos en carreteras secundarias. Se reparten entre 23 carreteras diferentes, entre ellas, algunas tan conflictivas como la N-620, la CL-517 (la carretera de Vitigudino), la SA-220 (entre Ciudad Rodrigo y Béjar) o la SA-114 (Peñaranda-Fresno), que son las únicas de las 23 diferentes que tienen dos tramos donde se pondrán radares.

 

Las nacionales y comarcales son el objetivo principal de Tráfico en esta materia ya que es donde se producen el 75% de los accidentes y las víctimas en carretera a pesar de que no concentran más que el 20% de la circulación. Los excesos de velocidad y el hecho de que son carreteras donde los vehículos comparten calzada, hay cruces a nivel, carecen de dispositivos que eviten la salida de vía... hacen que estas carreteras sean más peligrosas que las autovías, y la combinación con la velocidad excesiva se ha demostrado letal.

 

La DGT ha dado a conocer todos los tramos en los que se colocarán radares móviles para hacer controles en las carreteras de Castilla y León y Asturias. Estas dos comunidades son las primeras donde iniciará el cambio de criterio en la gestión de los radares, dispositivos de los que siempre se ha sospechado un uso recaudatorio a pesar de que han sido fundamentales para frenar las infracciones por velocidad. Ahora la DGT ha decidido cambiar su manera de gestionarlos: la idea es informar sobre dónde se colocan para reforzar su función disuasoria. Y también dedicarlos a las carreteras secundarias, donde el riesgo de la velocidad es mayor.

 

Esto supone un cambio importante en la manera de actuar de la DGT. Hasta hace unas semanas, los radares móviles solían estar ocultos de manera que no era posible percibir su presencia. Los únicos radares de los que se conocía la ubicación eran los fijos, sobre los que Tráfico ya da desde hace tiempo su posición, aunque muchas cabinas a veces están vacías por la rotación de aparatos para su mantenimiento o porque hay más que cinemómetros.