La delicada situación de Constructora San José hace temer por las obras de La Aldehuela

Estructura de la obra de la pista cubierta de atletismo en La Aldehuela.

La empresa encargada de terminar la ciudad deportiva negocia con los bancos cómo resolver su situación, con una importante deuda a la que no puede hacer frente. Las obras ya estuvieron paradas por las dificultades de la anterior concesionaria.

La situación de Constructora San José, empresa que se ha llevado el contrato para terminar la ciudad deportiva de La Aldehuela, se cierne sobre esta obra en la que se podría repetir la situación vivida años atrás, cuando la anterior concesionaria quebró dejando paradas las obras casi tres años y hasta ahora. La empresa gallega que ahora debe rematar la reforma del complejo atraviesa por una situación delicada y, aunque confía en resolverla, el proceso puede demorarse y acabar afectando a su obra en Salamanca.

 

De momento, la empresa parece descabezada tras la dimisión de buena parte de su cúpula y su prioridad es alcanzar un acuerdo con varias entidades financieras a las que debe dinero para asegurar su viabilidad futura. Esto podría provocar más cambios y algunos problemas de funcionamiento que afectaran a las obras que acomete, con clientes como el Ministerio de Fomento y Adif y numerosas instituciones municipales como los ayuntamientos de Cádiz, Sevilla, Jerez, Vigo o Salamanca.

 

San José pasa por ser una de las mayores constructoras del país, pero arrastra una importante deuda desde finales del siglo XX, cuando asumió la compra de Parquesol. Para esta operación adquirió importantes deudas con entidades financieras que no está en disposición de poder devolver; de hecho, el pasado marzo ya tuvo que pedir una moratoria por no poder afrontar algunos importantes vencimientos. Desde entonces, buscan una solución porque en su actual situación no es capaz de cumplir con sus compromisos.

 

Aunque su cartera está al 70% fuera de España y se ha alejado de la construcción residencial en favor de los contratos con administraciones, y también ha reducido sus pérdidas (más de 35 millones de euros en el primer semestre), sus ganancias no le permiten devolver los créditos que pidió y los bancos con los que asumió la deuda negocian desde hace meses una solución; el horizonte para obtenerla llega hasta final de año. La más factible parece entregar acciones a cambio de deuda, con lo que las entidades financieras asumirían el control de la empresa, algo parecido a lo ocurrido con la quiebra de Pescanova; sin embargo, dos de ellas, Banco de Santander y Barclays, lo han desestimado y han vendido su participación a un fondo de inversión asumiendo importantes deudas con tal de no entrar en la gestión.

 

Con este panorama, la actividad de San José podría verse afectada y repetir lo ocurrido con la primera empresa a la que se adjudicó la reforma de La Aldehuela. Fue la encargada de iniciar los trabajos que ahora se aprecian, fundamentalmente, parte de la estructura de la pista cubierta de atletismo y del velódromo, y otras instalaciones menores; pero protagonizó paros intermitentes y, finalmente, la detención de las obras durante meses. Se da la circunstancia de que San José era la principal subcontrata y que había invertido una importante cantidad en las obras. Tras una larga espera, el Ayuntamiento se vio obligado a romper el contrato y licitar de nuevo la obra; el equipo de Gobierno era consciente de la situación de San José, que finalmente fue la única aspirante y concesionaria.

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