La crisis multiplica por diez el gasto del Fogasa hasta alcanzar los 14,6 millones en el año 2012

La cifra de beneficiarios también se ha incrementado de manera sustancial entre 2003 y 2012, pasando de 503 a 3.000 afectados.

Los efectos ruinosos de la crisis se están dejando sentir cada vez más entre los trabajadores de Salamanca capital y provincia, que ven cómo pierden su trabajo y el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) debe acudir en su rescate aunque con meses e incluso años de demora por la incapacidad del organismo de hacer frente a todos los expedientes que llegan a sus manos. De hecho, la falta de personal en esta institución está llevando a grandes retrasos en la resolución de los casos.

 

Pero no todo queda ahí, porque la crisis está agudizando el gasto del Gobierno, que se ha multiplicado por diez entre 2003 y 2012, pasando de ‘solo’ 1,4 millones a los 14,6 millones de euros del pasado año 2012. De hecho, y para demostrar la masacre de la crisis, solo entre 2011 y 2012, esta cifra se disparó de 9,1 millones hasta los 14,6 de la actualidad, y con perspectivas similares para este ejercicio 2013.

 

Además, la cifra de beneficiarios del Fogasa también se ha incrementado de una manera excesiva, pasando de los 503 del año 2003 hasta los 3.000 del pasado 2012, con un incremento de casi 800 trabajadores entre 2011 y 2012, que han tenido que recurrir a este organismo por la pérdida de su empleo o por haber sido suspendidos de manera temporal.

 

Por último, en lo que se refiere al Fogasa, en el año 2012 fueron 1.049 las empresas que se vieron salpicadas por la crisis y tuvieron que acudir a esta institución, cifra que supone cinco veces más que en el año 2003 (249) y más de 500 en relación al año 2011, lo que delata el comportamiento negativo de la economía en la provincia de Salamanca.

 

2.246 TRABAJADORES AFECTADOS POR UN ERE

 

Por otro lado, los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) también se han dejado notar, y mucho, entre los trabajadores de capital y provincia. Tal es así que en el año 2012 fueron 2.246 los que se vieron afectados por un expediente de regulación, de cualquier tipo, por los 1.569 del año 2011, 873 de 2010 o los 766 del ejercicio 2009. La cifra más baja en este apartado se encuentra en 2007 cuando ‘solo’ 138 trabajadores vieron trastocados sus planes laborales por esta medida.

 

Y dentro del grupo de trabajadores afectador por un ERE, también los hay que perdieron su empleo por un ERE de extinción, o lo que es lo mismo, que su empresa cerró las puertas para siempre. A 277 empleados les ocurrió esto en el año 2012, por los 348 del 2011 o la cifra de afectados de 2003 que descendió hasta los 166 trabajadores.

 

Todos estos datos negativos, reflejan la incidencia brutal de la crisis en una economía maltrecha como la salmantina que camina a una velocidad abismal hacia los 38.000 parados.