La crisis marca la XXXIII ceremonia de los Premios Príncipe de Asturias

La que la crisis y sus consecuencias han marcado esta edición tanto en la calle, donde se han concentrado cientos de manifestantes, como en los discursos del Príncipe de Asturias, el escritor Antonio Muñoz Molina y la socióloga Saskia Sassen.

Uno de los momentos más emotivos de la gala ha sido la recepción por parte de los representantes de la ONCE del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, ante la alegría con la que la pequeña Liv Parlee Cantin recogió el galardón de manos del Príncipe, que le dedicó una caricia. Además, está fue la primera ocasión en la que un animal estuvo presente en la ceremonia, ya que María Cristina Lucchese estuvo acompañada de su perra guía 'Brizzy'.

Especial significado tuvo también la efusividad de los científicos de la edición al recoger los premios, tanto de los investigadores del Instituto Max Planck, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional; como de Peter Higgs, FranÇois Englert y Rolf-Dieter Heuer, de la Organización Europea para la Invertigación Nuclear-CERN, galardonados en la categoría de Investigación Científica y Técnica.

El inicio y el término de la cita estuvieron marcados un año más por una amplia concentración contra los recortes en la Plaza de la Escandalera, en las inmediaciones del Teatro Campoamor que, entre banderas republicanas, se mezcló con quienes se acercaron para ver de primera mano a los protagonistas de esta edición.

Los Príncipes y la Reina fueron los últimos en entrar en el Campoamor entre fuertes medidas de seguridad y cientos de personas, entre observadores y manifestantes. Tras salir del Hotel de la Reconquista en una comitiva de ocho vehículos escoltados por tres motos y un coche policial, los Príncipes y la Reina llegaron minutos antes de las 18.30 horas. Don Felipe con traje oscuro; doña Letizia, con un recogido y vestido verde botella; y doña Sofía con traje de chaqueta en tonos grises.

La gala, que contó con la presencia del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, y el de Educación, José Ignacio Wert --que no hizo el tradicional paseo por la alfombra hasta la puerta principal del teatro, donde se concentraban las protestas--, comenzó con las palabras el presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, Matías Rodríguez Inciarte y tuvo una duración cercana a la hora y media.

Este año abrió el turno de los galardonados el escritor Antonio Muñoz Molina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, con un potente discurso reivindicativo ante la atenta mirada de su mujer, la también escritora Elvira Lindo, que se encontraba entre el público. Así, reiteró sus críticas hacía los recortes y la situación de "un país asolado por la crisis donde las formas más contemporáneas de demagogia han reverdecido el antiguo desprecio por el trabajo intelectual y conocimiento".

Por su parte, la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2013, defendió el "poder increíble" de la fotografía. "La imagen es cada vez más relevante y tiene más fuerza en nuestras vidas que nunca", sentenció.

Además, la socióloga Saskia Sassen, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013, agradeció el "apoyo activo al saber" que supone el galardón "en un momento en el que el mundo académico está siendo atacado cada vez más".

En su intervención, el cineasta Michael Haneke, Premio Príncipe de Asturias de las Artes, hizo una profunda reflexión acerca del cine actual y advirtió de sus peligros, porque "ninguna forma artística es capaz de convertir tan fácil y directamente al receptor en la víctima manipulada de su creador como es el cine".


Al término de la ceremonia, tras el himno de Asturias y ya de noche, pasadas las 20.00 horas, los Príncipes y los galardonados abandonaron el teatro en comitiva --en cuyo exterior continuaban grupos de manifestantes--, para dirigirse hacia el Hotel de la Reconquista junto a las autoridades y asistentes a la gala, en compañía de los integrantes de bandas de gaitas y grupos folclóricos del Principado.