La Covatilla echa el cierre con nuevos bríos a pesar de un año con una meteorología complicada

Superar el concurso de acreedores ha sido un éxito para la gestora de la estación de esquí, Gecobesa, que reconoce haber hecho "un esfuerzo importante de reducción de gastos".

Cinco meses después, la estación de esquí Sierra de Béjar - La Covatilla echa el cierre. Desde el 6 de diciembre en que se inauguró la que ha sido su décimo tercera temporada, la estación salmantina ha disfrutado de 107 jornadas de esquí y durante 43 días, las pistas han estado cerradas a consecuencia del mal tiempo.

 

Sin  embargo, el hecho de haber podido abrir hasta el 5 de mayo con 11 pistas y 12.5 km, incluido el snow-park de la cota 2.250, ha hecho que se minimicen los malos momentos. Alberto Segade, gerente de Gecobesa -gestora de la estación de esquí-, reconoce que el balance es "complicado por el mal tiempo que hemos tenido. En diciembre y enero -meses más fuertes para el esquí- hubo poca nieve, después nevó mucho pero el mal tiempo impidió abrir la estación y al final hemos podido alargar la temporada porque en marzo y abril hemos tenido mucha nieve", resume Segade.

 

Por esta razón, los resultados de La Covatilla en cuanto a volumen de esquiadores o días de apertura son menores que en años anteriores, aunque "nos quedamos con lo positivo, y es que si hace buen tiempo, la gente esquía, la crisis no ha hecho tanto daño", reconoce Segade. Eso sí, "enfrentarnos a un país en crisis hace que tengamos que aportar un valor añadido si queremos incrementar las ventas", añade.

 

Para poder continuar controlando los gastos de explotación, este año La Covatilla ha intensificado las acciones comerciales, como promociones, rebajas, ventas por diferentes canales como la central de reservas y la próxima temporada volverá a hacerse un esfuerzo importante en este aspecto, así como en la mayor presencia en las redes sociales.

 

Solidez del plan de viabilidad

 

En cuanto a lo exclusivamente financiero, La Covatilla ha logrado superar el concurso de acreedores, lo que ofrece una "solidez al plan de viabilidad que presentamos", como asegura Segade. "Ha sido una prueba de fuego", reconoce.

 

Según el gerente de Gecobesa, "no ha habido revoluciones, no hemos tenido que modificar la gestión, aunque sí hemos hecho un esfuerzo importante en gastos de explotación, así como llevando a cabo una rebaja general de los sueldos", apunta.

 

Tras el concurso de acreedores, Gecobesa ha logrado que los pagos se dilaten en el tiempo y así se asegure que se mantendrá la actividad de la estación de esquí: "Es como parar el reloj y volverlo a poner en marcha en mejores condiciones", dice Alberto Segade.

 

La Covatilla tienen 110 trabajadores en los momentos más fuertes de la temporada, pero solo el 18% son indefinidos o fijos discontinuos; el resto es temporal. "Somos ágiles, incorporamos más o menos personal según lo necesitemos"; añade Segade.