La Copa de Donostia acaba en garrafón

Decepción en las caras de las jugadoras de Avenida tras acabar la final (Foto: Teresa Sánchez)

Un justo campeón, una buena organización, una mala final de Avenida y un torneo cuyo formato Federación y clubes deben repensar sino quieren que acabe siendo de garrafón. 

La Copa de la Reina 2016 pasó y no dejará buen recuerdo entre la parroquia de Perfumerías Avenida pese a que con el tiempo es posible que se aprecie más lo que cuesta estar en una final. La Copa de Donostia acabó siendo de garrafón por diferentes motivos aunque antes de ir más allá toca realizar un par de consideraciones.

 

En primer lugar dar por justísimo campeón a CB Conquero por cómo resolvió la final. Superó físicamente a Perfumerías Avenida porque se plantó en pista con más reservas pero también mentalmente supo gestionar mejor lo que supone disputar un encuentro de esta envergadura. Ese es un problema que ya se había detectado en este Avenida, que ante partidos de alto voltaje ajustados y en los que le toca remar contra marcador, no lo pasa nada bien y no consigue encontrar soluciones sin descomponerse. Conquero encontró sobre todo en Cadwell –ella debió ser en modesta opinión de quien escribe la MVP-, soluciones en los momentos de duda. En Avenida no apareció esa jugadora .

 

En segundo término hay que felicitar a la Federación Vasca e IDK Gipuzkoa por la organización  que en lo que afecta a medios –y esa sensación queda también tras lo visto en la grada-, ha sido perfecta en cuanto a atención, medios y facilidades. Eso y la deportividad entre aficiones, con la de Perfumerías Avenida al frente aplaudiendo a Conquero pese a la decepción, ha sido de lo mejor de esta cita 2016.

 

Dicho lo anterior, la Federación Española de baloncesto y los clubes de la Liga Femenina deberían valorar muy mucho si se quiere seguir maltratando este precioso torneo provocando que los equipos que la disputen no sean los mejores o lleguen en la mejor disposición posible. La consecuencia de esto es que se acaben viendo peores partidos de los que se podrían ver, con lo que eso supone para poder enganchar a nuevos aficionados.

 

No es de recibo que una cita así se vea condicionada por una semifinal tan desigual como la que se disputó la tarde del sábado. Es verdad que hay algo incontrolable como las lesiones y que IDK tuvo que jugar sin sus dos mejores jugadoras pero hablamos de las dos mejores de una plantilla que cuando se supo que estaría en la Copa  contaba con ellas y aun así no rebasaba ni de lejos la mitad de la clasificación.

 

La consecuencia es que no hubo semifinal y uno de los finalistas llegó con infinito menor desgaste que el otro a la cita del domingo.  Si la semifinal de la mañana fue de las que hacen afición, la de la tarde fue para marcharse a ver carreras de caballos. Y fue Conquero el que jugó la segunda semifinal, si el bombo hubiera querido podría haber sido Perfumerías Avenida, y habría sido igual de injusto.

 

 

No estaría de más tampoco que tuvieran más delicadeza por quienes son verdaderos protagonistas de estos eventos, deportistas por un lado y afición, por el otro. Jugar a la hora en la que mucha gente va a comprar los churros para desayunar no parece la mejor idea.

 

En definitiva parece evidente que en una Copa de la Reina, ya que se han empeñado en dejarla en cuatro participantes, deben estar los cuatro mejores y hay que tratar de ofrecerles las mejores condiciones posibles. Como en septiembre u octubre parece que nadie se acuerda de esto, quizás es algo que el baloncesto femenino debe exigir desde ya. Si no, más allá de la alegría puntual del que se la lleva la Copa dejará de ser el torneo favorito de todos para convertirse en el torneo del garrafón.