La contestación ciudadana frena las grandes iniciativas de los tres primeros años de Mañueco

El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco (Foto: Chema Díez)

El polígono de Las Malotas, la liberalización total del comercio, el parking de Comuneros o los accesos al hospital, algunas de las grandes iniciativas del alcalde en lo que va de legislatura, cosechan la oposición de ciudadanos, comerciantes y empresarios y quedan parados.

Tres años han pasado desde que Alfonso Fernández Mañueco tomó posesión como alcalde de Salamanca tras sus años en la Junta de Castilla y León. Tres cuartas partes de una legislatura que se anunció como la que iba a conseguir que la capital se convirtiera en una ciudad para las personas, para las oportunidades y con un buen gobierno, los tres ejes del programa electoral que presentó en su día. Sin embargo, hoy por hoy el cumplimiento de lo prometido tiene lagunas, y las más relevantes aparecen en proyectos de gran calado que han cosechado una gran contestación por parte de partidos políticos, colectivos vecinales, representantes sindicales, de la patronal... un amplio abanico que ha dicho 'no' a algunas medidas cuando ya estaban sobre la mesa.

 

Este es el denominador común de iniciativas que, hoy por hoy, están paradas y que constituían algunas de las mayores apuestas de Fernández Mañueco. En lugar de honor está el nuevo parque industrial proyectado en el sector de Las Malotas, una inversión de 3,5 millones de euros que se vio inmersa en una gran polémica y que ahora está en vía muerta a pesar de ocupar el primer puesto en las promesas del alcalde. El motivo, la oposición frontal de empresarios, la oposición en el Ayuntamiento, diversos partidos políticos y colectivos vecinales al que era gran proyecto del mandato de Fernández Mañueco, y que está relegado al olvido. 

 

El motivo de la contestación, el hecho de que se iban a emplear 3,5 millones de euros de dinero público en promover un polígono industrial de titularidad privada que estaba parado por falta de demanda; la patronal y la Cámara se opusieron a su desarrollo por no ser necesario en un panorama en el que los polígonos de la ciudad cuentan con suelo y naves vacías suficientes por culpa de la crisis. El hecho de que los terrenos pertenecieran al presidente de Gruposa, empresa editora del periódico La Gaceta, y a un implicado en el caso 'Malaya' terminaron por enterrar esta propuesta.

 

Lo mismo ocurrió en julio de 2013 con el tasazo a los comercios, una tasa de utilización y ocupación privada o aprovechamiento del subsuelo, suelo y vuelo de la vía pública a partir del 2014 y que afectará directamente al sector comercio perjudicando la viabilidad de gran parte de los negocios. La patronal Aesco se opuso a su aplicación porque implicaba el pago de más de 500 euros/metro de tasa por ocupación de la vía pública con mobiliario, carteles u otros objetosAnte la oposición comercial, Mañueco tuvo que aclarar que sería “única y exclusivamente” de a aplicación a “aquellos monolitos de las estaciones de servicio que están en dominio público, y que tienen  que pagar, lógicamente, por la ocupación de la vía pública”, una explicación bien distinta a la literalidad de la ordenanza.

 

También en materia comercial, el alcalde se desmarcó como el primer Ayuntamiento de toda la Comunidad que pedía la declaración de zona de gran afluencia turística, lo que en la práctica suponía otorgar a las grandes superficies la posibilidad de abrir todos los festivos del año, hasta 66 días incluso, lo que suponía una gran desventaja para el comercio tradicional. El Ayuntamiento alegó la necesidad de captar turismo de compras y, en su petición, hizo oídos sordos a las reclamaciones de los pequeños comerciantes de la ciudad que advirtieron sobre el cierre de negocios y el despido de trabajadores que podía suponer una competencia tan brutal. Además, se negó el diálogo con Aesco. Finalmente, la Junta puso cordura y limitó a 16 los días festivos de apertura, lejos de lo que habiá propiciado el Ayuntamiento con su petición; fue gracias, entre otras cosas, a la negociación con la patronal de los pequeños comerciantes.

 

Más recientemente, el alcalde ha tenido que aparcar una propuesta central de su programa, como es la construcción de aparcamientos subterráneos. En sus propuestas llevaba la construcción de un parking en el parque de La Alamedilla, pero a finales de 2013 se decidió cambiar su ubicación y hacerlo bajo el primer tramo de la avenida de Comuneros. Inmediatamente, vecinos y comerciantes se unieron contra el proyecto porque consideraban que podía dañar los edificios al estar prevista una profunda excavación a pocos metros de las viviendas; que perjudicaría a los negocios durante los meses que duraran las obras; y que suponía restar metros y árboles del parque de La Alamedilla, que se iba a ver afectado.

 

Una plataforma inició ruidosas manifestaciones y obligó al alcalde a una ronda de contactos en la que todos los colectivos directamente afectados, es decir, los vecinos y comerciantes del tramo donde se proyecta el subterráneo, dijeron 'no' al parking. El Ayuntamiento ha intentado calmar la protesta consultado a vecinos de otras calles y comerciantes de zonas cercanas, y desde hace semanas ha vuelto a reunirse con un comité representante de los afectados para seguir informado del proyecto a pesar de que lo hizo en no menos de cinco reuniones anteriormente, pero no parece que vaya a salir adelante. En esa misma materia, una plataforma también ha mostrado su disconformidad con el planteamiento del parking de Garrido, ya que considera que los precios marcados son excesivamente altos en el actual contexto de crisis.

 

Por último, la última gran contestación ha surgido en la avenida Champagnat. El motivo, que el Ayuntamiento ha pactado con la Junta y la Universidad sacar por allí el vial de acceso al nuevo hospital. Sin embargo, no ha tenido en cuenta la consecuencias en el tráfico de esa zona, donde hay un centro escolar y también se recoge la circulación del campus, un problema para la seguridad vial. Y tampoco ha escuchado a la oposición, que insiste en que la salida correcta, e incialmente prevista, es paralela al río. 

 

El alcalde, que ha propiciado el acuerdo a tres bandas, considera que la construcción del hospital (que acumula también un importante retraso) es responsabilidad de la Junta, lo que para el PSOE constituye una dejación importante de su papel como defensor de los intereses de Salamanca. Todo en un conflicto que ya ha provocado una primera manifestación con más de un millar de asistentes en contra.