La Casa Lis rechaza estar bajo control del Ayuntamiento y cree que se perjudicará la gestión del museo

El director de la Fundación Ramos Andrade-Museo Casa Lis y el alcalde de Salamanca.

Malestar en la Fundación Ramos Andrade por la decisión de Fernández Mañueco de fiscalizar cuentas y sueldos de la entidad. "A alguien en el Ayuntamiento no le gusta nuestra manera de gestionar el museo", dice su director, que critica su inclusión "cuando hay otras con más problemas" como MercaSalamanca.

UN PELIGROSO PRECEDENTE

 

En mayo de 2004, el entonces alcalde Julián Lanzarote suspendió la subvención que recibía el Museo Casa Lis para su funcionamiento. Lo decidió con una moción de urgencia apoyada por el PP en el pleno del Ayuntamiento. Fue el punto culminante de una escalada de desencuentros que arrancó cuando, en abril de 2002, el consistorio condicionó su aportación al sometimiento de las cuentas de la Casa Lis a una auditoría.
 

Tras no aceptar la Fundación y el inicio de acciones legales en contra del Ayuntamiento por no haber abonado al museo la aportación municipal correspondiente a los años 2002 y 2003, el Consistorio suspendió en mayo de 2004 su participación anual. Un año después, el museo lanzaba una llamada de auxilio a los museos de toda España por su situación desesperada: tuvo que recurrir a cerrar de martes a viernes para sobrevivir.

 

El proceso incluyó una campaña de anónimos contra el director, Pedro Pérez Castro, de la que se culpó al jefe de gabinete, Ángel Porras, supuesto autor del envío de 9.000 cartas acusando de mala gestión al director del museo. El envío se hizo durante la campaña electoral de 2004, tras la que Pedro Pérez Castro se unió al grupo socialista como concejal en la oposición.

 

La normaldiad volvió en 2005 con la entrada de la Junta y la Universidad de Salamanca en el patronato, el compromiso del Ayuntamiento de recuperar su aportación y el pleito del museo por cobrar las que se debían de 2003 y 2004.

La decisión del equipo de Gobierno de Fernández Mañueco de incluir a la Fundación Ramos Andrade, que gestiona el Museo Casa Lis, en la lista de las entidades que dependen de la fiscalización del Ayuntamiento ha sido muy mal acogida por el máximo responsable del museo. Su director y alama mater, Pedro Pérez Castro, considera que es una decisión sin sentido que solo va a entorpecer la gestión del museo, ejemplar en los últimos años. Una decisión que nos retrotrae a una etapa pasada de malas relaciones entre el museo y el Ayuntamiento de Salamanca que parecía olvidada. Ahora el alcalde Fernández Mañueco retoma un camino similar que puede enturbiar de nuevo las relaciones entre Ayuntamiento y el museo más visitado de la ciudad.

 

"Me parece mal y creo que es un error del Ayuntamiento". Así califica la decisión Pedro Pérez Castro al ser consultado por TRIBUNA de Salamanca horas después de la decisión tomada en el pleno. "Van a paralizar la forma de gestión del museo", añade. Pérez Castro asegura que no entiende la inclusión de la fundación que gestiona el Museo Casa Lis en la lista de las que se consideran dependientes del Ayuntamiento de Salamanca, con lo que marcará algunas cuestiones como la cuantía de contratos mercantiles, sueldos de alta dirección o número máximo de los órganos de gobierno. Una situación que emana de la ley impulsada por el ministro Montoro para el control de gasto de las muchas fundaciones y entes creados por las administraciones y que contaban con un alto gasto en personal; esta es una fundación privada, con apoyo público, pero que actualmente es altamente independiente en lo económico.

 

Según Pérez Castro, esta ley "busca los desequilibrios financieros de las entidades dependientes de las instituciones" y "nosotros somos un ejemplo de equilibrio financiero". Desde hace varios años, la fundación Ramos Andrade ha logrado financiar sus actividades fundamentalmente con fondos propios y gestionando sus actividades y patrimonio. De hecho, el director del museo cifra en un 22,2% la aportación del Ayuntamiento de Salamanca al presupuesto total, lo que supone que casi el 80% es autofinanciación. El director alega que tienen "controles más que suficientes" porque pasan auditoría todos los años y están bajo la supervisión del protectorado de fundaciones. Esto es, para Pérez Castro, suficiente motivo para haber dejado fuera de la lista que el Ayuntamiento deberá controlar a este museo.

 

Para Pérez Castro, no es normal que la Ramos Andrade-Casa Lis esté en la lista y otras como la Fundación Gómez Planche, que gestiona el Museo de Historia de la Automoción, no lo esté, a pesar de que depende en un 100% de las aportaciones económicas que hace el Ayuntamiento de Salamanca para su continuidad. Y pone otro ejemplo: "El MercaSalamanca, al que el Ayuntamiento de Salamanca tiene que hacer aportaciones constantes, sí que va a tener problemas con la ley Montoro". Pérez Castro recuerda que el objetivo de esta medida del Estado es controlar los sueldos y gastos de las entidades dependientes de la administración, no de las fundaciones.

 

El director y principal impulsor del proyecto actual de la Casa Lis muestra su extrañeza con esta decisión, "nos podían haber dejado fuera y no pasaba nada, ha sido una decisión directa del Ayuntamiento", por lo que dice no entender "qué pasa que no nos dejan trabajar a gusto". Según el Ayuntamiento, la composición de la lista de entidades dependientes que pasan a estar fiscalizadas por el consistorio la ha facilitado el Ministerio. "A alguien en el Ayuntamiento no le gusta nuestra manera de gestionar el Ayuntamiento", asegura por su parte Pérez Castro. "No sé qué sentido tiene incluirnos en este catálogo cuando hay otras entidades con más problemas".