La capital salmantina cuenta con 139 aforadores de tráfico para mejorar la fluidez de la circulación rodada

Cada unidad de aforo o medición consta de un cable instalado en la calzada que funciona mediante espiras electromagnéticas conectadas a un detector de tráfico.

En las vías urbanas salmantinas hay instalado un sistema permanente de aforadores o medidores de la intensidad del tráfico, que sirve para controlar el flujo de vehículos en la ciudad y determinar así, de forma centralizada desde la sala de control de tráfico de la Policía Local, las medidas concretas que se precisan en cada momento para garantizar la máxima fluidez posible en la circulación urbana. Cada unidad de aforo o medición consta de un cable instalado en la calzada que funciona mediante espiras electromagnéticas conectadas a un detector de tráfico.

 

En la actualidad, el sistema cuenta en total con 139 espiras electromagnéticas, instaladas generalmente en las arterias principales de entrada y salida de la ciudad, tales como los paseos de Canalejas, San Vicente  Carmelitas o Torres Villarroel, la calle Álvaro Gil o la avenida de Los Cirpreses, donde el Consistorio ha recolocado este sistema tras la mejora del cruce entre la calle de El Trébol y la avenida de Los Cipreses,  y los puente Enrique Estevan, Juan Carlos I y Sánchez Fabrés, además de en otra serie de vías urbanas principales o secundarias, pero consideradas estratégicas para incidir positivamente en la regulación de la circulación viaria.

 

El elemento principal de este sistema es la espira ubicada en la calzada y conectada a un detector de tráfico ubicado en un  armario lateral, conectado a su vez al con el centro de control de tráfico. Desde aquí se pueden extraer los datos de cada uno de los puntos de medición, en tramos de 15 minutos, a cualquier hora del día, ya que el contaje es permanente. Las espiras electromagnéticas se instalan en un carril concreto, realizando un corte en el asfalto en el que se introduce un cable de cobre. El corte queda sellado con una resina que deja aislado y protegido el cable de la superficie, que se conecta a un detector de tráfico que, mediante corriente eléctrica, genera un campo magnético alrededor de la espira. Cuando los vehículos pasan por encima de la espira generan las señales enviadas al sistema del control de tráfico de la ciudad.

 

Entre las 139 espiras ubicadas en las vías públicas salmantinas, las hay de dos tipos o características: en primer lugar, las que se utilizan exclusivamente para detectar y determinar el número de vehículos que pasan sobre ellas, generando las correspondientes señales que son enviadas al sistema del control de tráfico de la ciudad para su posterior procesamiento. Y en segundo lugar, las que generan complementariamente demandas de tráfico; es decir, que además de contar el paso de vehículos actúan en el cruce en el que estén instaladas, modificando su funcionamiento. Las espiras pueden hacer que un semáforo concreto esté siempre en rojo, salvo que el detector capte la señal de paso de un vehículo, tras lo cual el semáforo pasa a verde y posteriormente a rojo de nuevo; este sistema es habitual en calles de poco tráfico que acceden a avenidas importantes.