La Cámara de Ávila gestiona y tramita las reclamaciones sobre la devolución del ‘céntimo sanitario’

No están sujetos a devolución los suministros realizados en 2013 ya que el céntimo sanitario dejó de estar vigente el 31 de diciembre de 2012.Han prescrito y tampoco podrán reclamarse suministros de períodos anteriores a 2010, salvo que el reclamante pueda acreditar la interrupción de la prescripción.

La Cámara Oficial de Comercio e Industria de Ávila está gestionando y tramitando reclamaciones para la devolución de los impuestos indebidamente cobrados a empresas, autónomos, comunidades de propietarios y particulares tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea hecha pública el pasado 27 de febrero que declaró al denominado ‘céntimo sanitario’ contrario a la Directiva Europea sobre impuestos especiales.

 

El céntimo sanitario dejó de estar vigente el 31 de diciembre de 2012, por lo que no están sujetos a devolución los suministros realizados en 2013. Igualmente, han prescrito y tampoco podrán reclamarse suministros de períodos anteriores a 2010, salvo que el reclamante pueda acreditar la interrupción de la prescripción.

 

Por tanto, los interesados en realizar su reclamación utilizando los servicios de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Ávila, pueden dirigirse a la sede cameral (C/ Eduardo Marquina 6, de lunes a viernes de 8:00 a 15:00 h.) con las facturas de combustible, tickets o justificantes de las operaciones de las tarjetas de crédito (en soporte físico o informático) correspondientes a los años 2010, 2011 y 2012.

 

Antes de iniciar la reclamación, la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Ávila informará a los solicitantes de las condiciones que la entidad cameral aplicará a la realización de dicho servicio. Igualmente, la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Ávila quiere aclarar que la obtención de resoluciones favorables al solicitante queda supeditada a las circunstancias particulares y obligaciones pendientes de cada reclamante ante la administración tributaria.

 

En cuanto a la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, hay que recordar que establece en su fallo lo siguiente:

 

El artículo 3, apartado 2, de la Directiva 92/12/CEE del Consejo, de 25 de febrero de 1992, relativa al régimen general, tenencia, circulación y controles de los productos objeto de impuestos especiales, debe interpretarse en el sentido de que se opone a una norma nacional que establece un impuesto sobre la venta minorista de hidrocarburos, como el Impuesto sobre las Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos controvertido en el litigio principal, ya que no puede considerarse que tal impuesto persiga una finalidad específica en el sentido de dicha disposición, toda vez que el mencionado impuesto, destinado a financiar el ejercicio, por parte de los entes territoriales interesados, de sus competencias en materia de sanidad y de medioambiente, no tiene por objeto, por sí mismo, garantizar la protección de la salud y del medioambiente.

Y entre los considerandos de la sentencia cabe resaltar los siguientes:

29. No obstante, tal afectación, que resulta de una mera modalidad de organización presupuestaria interna de un Estado miembro, no puede, como tal, constituir un requisito suficiente a este respecto, ya que cualquier Estado miembro puede ordenar la afectación del rendimiento de un impuesto a la financiación de determinados gastos, sea cual sea la finalidad perseguida. En caso contrario, cualquier finalidad podría considerarse específica en el sentido del artículo 3, apartado 2, de la Directiva 92/12, lo que privaría al impuesto indirecto armonizado por esta Directiva de todo efecto útil y sería contrario al principio con arreglo al cual una disposición que establece una excepción, como el mencionado artículo 3, apartado 2, debe ser objeto de interpretación estricta.

31. Sin embargo, en el litigio principal es pacífico que las Comunidades Autónomas deben afectar los rendimientos del IVMDH a los gastos sanitarios en general, y no a los vinculados específicamente al consumo de los hidrocarburos gravados. Ahora bien, tales gastos generales pueden financiarse mediante el rendimiento de toda clase de impuestos.

36. En consecuencia, procede responder a las cuestiones planteadas que el artículo 3, apartado 2, de la Directiva 92/12 debe interpretarse en el sentido de que se opone a una norma nacional que establece un impuesto sobre la venta minorista de hidrocarburos, como el IVMDH controvertido en el litigio principal, ya que no puede considerarse que tal impuesto persiga una finalidad específica en el sentido de dicha disposición, toda vez que el mencionado impuesto, destinado a financiar el ejercicio, por parte de los entes territoriales interesados, de sus competencias en materia de sanidad y de medioambiente, no tiene por objeto, por sí mismo, garantizar la protección de la salud y del medioambiente.

48. No obstante, ha de recordarse que, según reiterada jurisprudencia, las consecuencias financieras que podrían derivarse para un Estado miembro de una sentencia dictada con carácter prejudicial no justifican, por sí solas, la limitación en el tiempo de los efectos de esa sentencia (sentencias de 20 de septiembre de 2001, Grzelczyk, C 184/99, Rec. p. I 6193, apartado 52; de 15 de marzo de 2005, Bidar, C 209/03, Rec. p. I 2119, apartado 68; Kalinchev, antes citada, apartado 52, y Santander Asset Management SGIIC y otros, antes citada, apartado 62).

49. Si ello no fuera así, las violaciones más graves recibirían el trato más favorable, en la medida en que son éstas las que pueden entrañar las consecuencias económicas más cuantiosas para los Estados miembros. Además, limitar los efectos de una sentencia en el tiempo basándose únicamente en consideraciones de este tipo redundaría en un menoscabo sustancial de la protección jurisdiccional de los derechos que la normativa fiscal de la Unión confiere a los contribuyentes (véase la sentencia de 11 de agosto de 1995, Roders y otros, C 367/93 a C 377/93, Rec. p. I 2229, apartado 48).

50. De estas consideraciones resulta que no procede limitar en el tiempo los efectos de la presente sentencia.

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