La calle como escenario pero no para cualquiera

Cualquier rincón de Salamanca es bueno para interpretar unas notas, un escenario inigualable

El Ayuntamiento pretende distinguir entre músicos profesionales ambulantes y los que explotan la mendicidad. Se aboga por conceder licencias gratuitas. 

Dejamos un poco de lado la música nacional para hablar sobre aquellos personajes que nos alegran el día con una canción o una melodía y que eligen la calle como su escenario. No es sólo un lugar en alguna Avenida o plaza, no es sólo poner un sombrero para que la gente ponga alguna moneda, ni pasar los ratos de ocio. No, es un escenario, como los que vemos en los bares o teatros, es el público que va y viene y que si quiere se para a escuchar.

 

Aquí en Salamanca la mayoría de la gente no tiene tiempo para sentarse cinco minutos a disfrutar de algo, todo es rápido, todos tienen prisa y todos caminan con paso veloz. Pero, ¿qué pasa cuando hay alguien o un grupo de personas haciendo música?, sea cual sea el estilo, y te detienes cinco minutos. Paras tu día, te atrasas un poco, pero algo te ha llamado la atención, esa música poderosa, tan llena de vida, que hace que te den ganas de saltar, bailar, cantar (si es alguna canción conocida), te hace sonreír o simplemente te detienes algunos minutos para disfrutar.

 

Desde el Ayuntamiento han querido distinguir entre los músicos profesionales ambulantes y aquellos que explotan la mendicidad, “esto último está totalmente prohibido, y dependiendo de si es un grupo musical o solo es un músico también hay diferencia sobre todo por el ruido que pueden provocar”. Así desde el Consistorio, abogan por pedir licencias para tocar y ellos gratuitamente se lo permitirán.

 

Además recuerdan que es conveniente tocar en determinados puntos de la ciudad y evitar plazas problemáticas o lugares cercanos a  hospitales o residencias de ancianos, por ejemplo.

 

Por último han recordado que la Policía Municipal ya está al tanto de la necesidad de licencias, por lo que ya podría multar a los músicos callejeros y ambulantes que no cuenten con la preceptiva autorización municipal, “siempre que vayan en grupo ya que un solo músico o dos no necesitarían autorización expresa al no provocar tanto ruido”.

 

Así que ya saben cuando caminen de vez en cuando por las calles de la ciudad, deténganse dos minutos para escucharlos, allí encontrarán un buen rincón donde sacarle una sonrisa.