La Biblioteca Nacional acoge una exposición sobre las poetisas "pioneras" en español a quienes "la cultura debe mucho"

Uno de los retratos de Juliana Morell, poetisa del s.XVI, que se exponen
La Biblioteca Nacional acoge desde este miércoles la exposición 'El despertar de la escritura femenina en lengua castellana' como homenaje a las mujeres españolas "pioneras" en escribir a las que, según la poetisa y traductora Clara Janés, la cultura española "les debe muchísimo".
MADRID, 30 (EUROPA PRESS)



"¿Cuánto no les va a deber --añade-- si se dice de Santa Teresa de Ávila que ella acuñó la lengua castellana?'. "Las mujeres aportan una vivacidad especial a todo lo que escriben".

Por ello, la exposición, de la que Janés es comisaria y que durará hasta el próximo 21 de abril, hace un recorrido por las mujeres, seglares y religiosas, "pioneras" en la escritura en lengua castellana, a través de 40 obras literarias, de los retratos que de ellas se conservan y de los problemas a los que se enfrentaban por el hecho de ser mujeres.

La muestra parte de la obra 'Las primeras poetisas en lengua castellana' de Clara Janés, complementada con una investigación posterior y con las ponencias de investigadores y profesores universitarios de varios países especialistas en la obra de estas mujeres, según ha explicado.

En declaraciones a Europa Press, Janés señala que, además de su labor como escritoras, las mujeres han sido, en algunos casos, motivación para la escritura de hombres, entre los que destaca a Lope de Vega, que dedicó versos a Juliana Morell y a la misma Santa Teresa de Jesús, que mantuvo correspondencia con la poetisa sudamericana 'Amarilis' y que toma como referencia a Elena Sabuco en la Dorotea, según explica.

Asimismo, señala los problemas que estas mujeres encontraron por el hecho de escribir en la Edad Media y "de forma especial a partir del siglo XVII". Entre estos problemas destaca la censura de la Inquisición española que, si bien afectaba a toda la sociedad, tuvo especial repercusión en Santa Teresa de Jesús, a la que obligaron a quemar todos sus libros, o Sor Ana de San Bartolomé y Sor Ana de Jesús, también carmelitas, que tuvieron que exiliarse a Bruselas debido a sus escritos.

También muestra cómo, así como algunos confesores de las monjas les animaban a escribir, como en el caso de Santa Teresa, también hubo casos en que estos confesores publicaban con sus nombres los poemas de las monjas, algo que --según indica Janés-- "es muy grave".

Por otra parte, destaca que "seguramente había muchas más mujeres que escribían, pero lo hacían solamente en sus casas y no eran conocidas". En este sentido, señala que el acceso a la cultura para las mujeres era mucho más difícil para la mujer que para el hombre. Así, señala casos como el de Sor Juana Inés de la Cruz, que tenía muy claro que no quería casarse para poder dedicarse a la cultura pero le impidieron ir a la universidad.

Algunas de estas mujeres, entre ellas María Zaya y Sor Juana Inés, destacaron por su defensa del derecho de la mujer a la educación, según explica. Esta última, fue la que escribió la 'Carta Atenagórica', en que defiende el derecho de la mujer a la educación, y, a su vez, se encargó de difundirla.