La ‘biblia de la psiquiatría’ comprenderá el autismo de una manera más global

Se trata del DSM5, un nuevo Manual de Clasificación de los Trastornos Mentales que verá la luz el próximo 23 de mayo.

Conocer en profundidad todos los aspectos que tienen que ver con los trastornos de Autismo y Asperger es el principal objetivo del grupo de investigación de la Universidad de Salamanca así como de otros psicólogos repartidos por España y el resto del mundo. Pero sin olvidar las novedades existentes al respecto.

 

Por ello, el próximo 23 de mayo se publicará el nuevo Manual de Clasificación de los Trastornos Mentales (DSM5), según la asociación americana de psiquiatría (APA). “Se trata de la biblia de la psiquiatría que comprende el autismo de una manera más global, de tal modo que las clasificaciones anteriores correspondientes a Autismo, Asperger y TGD.NE pasan a formar parte de un paraguas general llamado Trastornos del Espectro del Autismo (TEA)”.

 

Así lo corrobora María Díez-Juan, psicóloga especializada en (TEA) y perteneciente al equipo clínico del Hospital Sant Joan de Deu (Barcelona), que en la actualidad se encuentra inmersa en una estancia en ARTP Research Scholar en el MIND Institute de California.

 

Díez-Juan ha participado en las jornadas organizadas por la Universidad de Salamanca y la asociación Asperger salmantina, con la colaboración de otros colectivos que tratan este tipo de trastornos. “La importancia del DSM5 en la concepción de los TEA es crucial tanto para familias como profesionales porque será una clasificación más sensible a las dificultades propias de cada afectado”, apunta María Díez-Juan.

 

¿QUÉ SÍNTOMAS DEFINEN LOS TEA?

 

En la actualidad, para que una persona reciba el diagnóstico de TEA, “deberá presentar dificultades en dos áreas: comunicación social y conductas repetitivas”, añade.

 

En el primer aspecto, la comunicación social, comprende dificultades a la hora de entender las relaciones sociales, mostrar empatía, usar el lenguaje para comunicarse y reciprocidad hacia los otros.

 

El segundo punto, las conductas repetitivas, implican movimientos repetitivos, rituales, presencia de intereses restringidos e hiper o hipo sensibilidades sensoriales, “como por ejemplo, excesiva reacción a determinados olores, sonidos o sensaciones”, aclara Díez–Juan.

 

MÁS SOBRE EL DSM5

 

Además, estas dificultades se presentan en la infancia (a partir de los 18 meses) pero también se pueden detectar con posterioridad en el desarrollo si los niños presentan síntomas más leves. “Podemos encontrarnos con niños inteligentes y con un desarrollo verbal y lenguaje adecuados, pero con muchos problemas para entender cómo jugar con los demás niños. Pero también, niños con discapacidad intelectual, epilepsia y mayores dificultades de aprendizaje”, aclara la psicóloga e investigadora.

 

DETECCIÓN TEMPRANA

                                                                                                                                                              

La importancia de detectar estas dificultades lo antes posible es un compromiso social: pediatras, guarderías, psicólogos, escuelas y otros profesionales de la salud deben conocer los TEA porque “un diagnóstico e intervención tempranos son garantía de un mejor pronóstico”, asegura Díez-Juan.

 

Los últimos estudios en el UC Davis Maind Institute revelan que la intervención temprana a partir de los 18 y hasta los 36 meses favorece “el desarrollo cerebral y la plasticidad neuronal. Los niños que reciben una adecuada estimulación precoz de la comunicación, el leguaje y el juego presentarán con más probabilidad una mejor calidad de vida”, afirma María Díez-Juan.

 

EL PAPEL DE LOS PADRES

 

Otro aspecto que influye, y mucho en este tipo de trastornos es el papel de los padres y las familias. Así, Díez–Juan afirma que su papel “es muy importante porque son los principales protagonistas de la vida del niño y los que mejor lo conocen. Es necesario que pidan ayuda a los profesionales de referencia y que insistan siempre, que noten que algo en el desarrollo de sus hijos no está siendo adecuado”.

 

Uno de los principales signos de alarma sería la ausencia de sonrisa y mirada social “o bien problemas de desarrollo motor y más tarde del lenguaje”, concluye María Díez-Juan.

 

Sin duda, en muchas ocasiones, personas alejadas de este tipo de trastornos no valoran el trabajo y la investigación sobre unos síntomas que si se detectan a tiempo pueden hacer más fácil la vida de los afectados. Y Salamanca tiene la fortuna de contar con un gran equipo, apoyado por profesionales de otras zonas como María Díez-Juan.

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