La austeridad de la Universitaria pasea al Cristo de la Luz y a la Virgen de la Sabiduría

Cristo de la Luz. Fotos: CAH

El Martes Santo sale de iglesia de la Clerecía y recorre el centro histórico sin entrar en la Plaza Mayor.

Día: Martes Santo.

 

Hora: 21,15 horas.

 

Lugar de salida y llegada: Iglesia de la Clerecía.

La Hermandad Universitaria nace en el seno de las congregaciones Marianas, concretamente en la iglesia de la Clerecía, en 1947, dentro del auge de las cofradías del nacionalcatolicismo. Pero surge como reacción "al folklorismo en que estaba derivando la Semana Santa en aquellos años", como explica su recién nombrado hermano mayor, Rubén Julián Zazo.

 

Por eso, comienza su andadura con una identidad muy marcada, basada en la austeridad, la penitencia y el carácter universitario. Y, además, la procesión se configura por entonces con una estética cuyos elementos perduran hasta hoy, sin cambio alguno: La cruz de guía, el estandarte y el paso.

 

Rubén considera que la procesión refleja muy bien la esencia de la ciudad “y quizás es la razón de que guste tanto en la calle, por la sencillez que transmite, que hace que la gente lo tome como algo muy salmantino, muy propio”. La austeridad se percibe en cada detalle, por ejemplo, en la tela del hábito de los nazarenos, sin ningún tipo de ostentación; las sandalias de esparto, o en el hecho de que todos los hermanos portan cruces sin labrar.

 

Nuestra Señora de la Sabiduría.

 

En los año 70, como muchas otras cofradías, la Universitaria vivió momentos de crisis y durante un tiempo no procesionó, pero la hermandad se mantuvo rindiendo culto a sus imágenes del Cristo de la Luz y Nuestra Señora de la Sabiduría. A finales de esa década volvió a salir, primero retomó el viacrucis, otro procesionó también con el Cristo y, por último, se unió la Virgen.

 

El impulso que recibió en esos años, en torno a 1978, que incluyó la incorporación de la mujer y de otras personas ajenas a la universidad, perdura hasta hoy día. La Hermandad Universitaria tiene en la actualidad unos 225 hermanos, la mayoría universitarios o vinculados profesional o familiarmente con el ámbito universitario. Rubén Julián Zazo admite que les resulta muy complicado mantener una actividad a lo largo de año aunque, por el contrario, destaca la entrega de muchos de sus miembros que, habiendo terminado su etapa de estudios y viviendo ya fuera de Salamanca, cada Martes Santo regresan a la capital charra para salir en procesión con sus compañeros, aunque al día siguiente tengan que irse de nuevo a sus lugares de residencia.

 

Rubén Julián Zazo.

 

UN RELEVO GENERACIONAL SIN RUPTURAS

 

Rubén, que ahora tiene 26 años, acaba de ser elegido hermano mayor, hace pocos meses. Y su llegada al cargo supone el inicio del relevo generacional en la junta directiva, donde aún se mantienen los ‘históricos’ pero con alguien más joven al frente. “En la Junta están los que levantaron la hermandad en los 80, pero los más jóvenes también debemos contribuir, manteniendo la esencia y aprendiendo de ellos, para que dentro de unos años la hermandad siga creciendo”, explica el joven hermano mayor. Su idea es recibir el testigo “sin rupturas entre generaciones, de forma gradual y animando a los jóvenes a participar”.

 

La procesión de la Hermandad Universitaria sale el Martes Santo, a las 21,15 horas, desde La Clerecía. Pasa por la calle Libreros y hace una parada muy importante en el Patio de Escuelas, donde tiene lugar la tradicional Promesa del Silencio. Son recibidos por el Coro de la Universidad Pontificia y tiene lugar un momento muy representativo por la relación de Salamanca con la Universidad. Tras el acto, siguen por las calles Calderón de la Barca y La Rúa hasta la plaza del Corrillo, siguen por la calle Prado Juan del Rey  hasta el Palacio de Monterrey para recorrer la calle Compañía en dirección de vuelta a La Clerecía. Es una de las procesiones que no entra en la Plaza Mayor, como un símbolo más de austeridad.

 

El paso que cargan muestra ‘un crucificado', el Santísimo Cristo de la Luz, y ‘una dolorosa’, Nuestra Señora Madre de la Sabiduría, que contempla a su hijo muerto. En las cuatro esquinas tiene a los cuatro santos patronos de las facultades clásicas: San Raimundo Peñafort, de Derecho; San Lucas Evangelista, de Medicina; San Isidoro de Sevilla, de Filosofía y Letras; y San Alberto Magno, de Ciencias.