La Asociación Bajo-Tormes denuncia que la degradación del Tormes en su último tramo sigue imparable

Según esta asociación, cerca de una veintena de árboles de gran tamaño yacen muertos en el cauce de la zona de desembocadura del río en el Duero
La Asociación Bajo-Tormes, colectivo con sede en Villarino de los Aires y que agrupa a casi un centenar de pescadores y personas sensibilizadas con la degradación de los ríos, denuncian la "imparable regresión del hábitat que sufre el río Tormes en su último tramo de 17 kilómetros comprendido entre la presa de Almendra y su desembocadura en Duero".

Esta organización pone de manifiesto la necesidad de acometer de manera urgente acciones dirigidas a la recuperación hidrológica y del hábitat a lo largo del cauce fluvial, invadido por "infinidad de masa forestal ante la ausencia de correntías en este tramo y por la falta de un programa de conservación y mantenimiento, que desde la asociación Bajo-Tormes se reclama a las empresas hidroeléctricas como beneficiarias del aprovechamiento hidrológico y responsables de esta degradación medioambiental de este río".

Esta organización considera que son las empresas hidroeléctricas las que deberían hacer frente a la reparación del impacto que provocan sobre el medio ambiente, en este caso Iberdrola, por sus presas en Almendra y Aldeadávila, y la empresa titular de la presa portuguesa de Bemposta.

Según Bajo-Tormes, en ningún caso "deberían ser las administraciones, con el dinero de todos los ciudadanos, las que costeasen cualquier actuación necesaria, aunque sí deberían velar
mucho más porque estas actuaciones fuesen se produjesen con los beneficios que obtienen del aprovechamiento de un recurso que es de todos".

Esta situación, según Bajo-Tormes, obliga a otras especies a adquirir nuevos hábitos de comportamiento, "principalmente desplazamientos hacia otros lugares que garantizan su subsistencia fuera de su hábitat natural, un caso que está sucediendo con la cigüeña negra, una especie protegida por la Directiva Aves de la UE y cuya circunstancia no se está tomando en la consideración que requiere".

Además, la asociación denuncia que en estos momentos "grandes árboles yacen muertos sobre el cauce del Tormes cegando el curso de la escasa agua que discurre entre sus márgenes; si la primavera pasada eran tres o cuatro árboles los que estaban caídos sobre el cauce en Ambasaguas, ahora son cerca de una veintena los que aparecen a lo largo de los últimos 300 metros del río y en varios casos, árboles de más de 10 metros de longitud y de un gran diámetro".