La apertura de Toro marca el inicio de la campaña remolachera

Perspectivas. Los profesionales del sector pronostican un descenso de un 10% en la producción para una recolección que se prolongará durante más de cien días cuando la fábrica abra mañana sus puertas
chema díez
La campaña de remolacha está a punto de dar el pistoletazo de salida una vez que la fábrica zamorana de Toro abra sus puertas en la jornada de mañana para comenzar a recibir la remolacha de los productores salmantinos, entre otros muchos. Las perspectivas para un nuevo ejercicio remolachero no son del todo optimistas puesto que se prevé un descenso de la producción de un 10 por ciento respecto a 2009 debido al retraso acumulado en la sementera por las continuas precipitaciones de esos meses.

Este hecho también provocó problemas en el desarrollo de la raíz de la planta, de modo que su nascencia no fue la adecuada y acumuló un retraso de casi un mes y medio respecto a la siembra de remolacha de un año normal. Así, la superficie destinada en la provincia para este cultivo asciende a un total de 2.400 hectáreas, de las que 1.500 corresponden a la Remolachera Salmantina, para una producción de 230.000 toneladas en el cómputo global de la provincia y 140.000 para la cooperativa.

Y no sólo descenderá el nivel de producción, sino también el de polarización del cultivo, según apuntan los primeros sondeos, que reflejan que será menor al 17,2 de la campaña de 2009. La campaña se prolongará, en principio, durante más de 100 días, hasta mediados del mes de enero, pero todo depende del comportamiento de la meteorología y de las precipitaciones durante este tiempo.

Sin duda, una de las novedades principales para esta campaña que mañana dará comienzo de manera oficial, se basa en el transporte; éste quedará dividido en tres nuevas vertientes, de modo que las zonas más prematuras de arranque no tengan que esperar un tiempo indefinido para que le recojan el cultivo, evitando así cualquier contratiempo en lo que a meteorología se refiere, y la remolacha no sufra daños derivados de las heladas o las excesivas precipitaciones tal y como ocurrió durante la campaña del año pasado. Todo ello, con el objetivo de facilitarle la labor al productor.

Futuro del sector
Por otro lado, el sector de la remolacha encara el futuro con la incógnita de lo que puede ocurrir más allá del año 2013, “porque si no hay una ayuda externa o de algún otro tipo, el cultivo no podrá caminar solo por la falta de rentabilidad y las dificultades a las que tendrá que hacer frente”, apunta Juan Manuel Redero, presidente de la Remolachera Salmantina. En la actualidad, el sector encara el segundo año de compromiso del acuerdo firmado por la Junta y las empresas para fortalecer el sector, pero que no garantiza su futuro en el marco del año 2013.

Por último, hasta ahora el cultivo ha sido bastante apetecible para los agricultores, más aún después de la reestructuración sufrida por el sector hace unos años, cuando el 50 por ciento de los profesionales se vio abocado al abandono de la actividad para la supervivencia del cultivo. Tampoco hay que olvidar el posible traspaso de cuota de Ebro a Acor que se ha planteado.