La amenaza de lluvia no impide una nueva fiesta de la solidaridad

XXIII Marcha de Asprodes. Participaron en torno a mil personas, unas a pie, otras en bicicleta, pero todos ellos pasaron la mañana del domingo recorriendo los trece kilómetros de distancia establecidos
mondrián / D. rodríguez
Pero bien sea con sol, lluvia, o frío, los mirobrigenses siempre demuestran su solidaridad. Un año más, en torno a unas mil personas sacrificaron el descanso dominical para participar en la vigésimo tercera edición de la Marcha de Asprodes, con 13 kilómetros de recorrido. Antes de tomar la salida, la Plaza Mayor se convirtió en el gran punto de encuentro de los participantes; de niños y mayores, de familias y grupos de amigos; de todos los que quieren mostrar su solidaridad en esta marcha. Para coger fuerzas antes de iniciar el recorrido, y que el cuerpo entrara en calor, todos pudieron disfrutar de un rico y caliente chocolate con churros.

A las diez en punto, el alcalde Javier Iglesias, junto a miembros de la Junta Directiva de Asprodes cortaban la cinta que marcaba la salida de la marcha. En ese momento, todos los participantes empezaban a abandonar la Plaza Mayor por la calle Madrid, algunos pequeños con inusitada velocidad. Todos, menos los que hicieron el recorrido en bicicleta que, como es habitual, adelantaron al grupo de caminantes dejando el casco histórico por la Rúa del Sol. Cada año son más personas, de todas las edades, las que se animan a probar a hacer el recorrido en bicicleta, y ayer se congregaron unas 150 personas.

Los que iban a pie atravesaron el Registro para abandonar la ciudad por la avenida de Béjar, en dirección hacia Pedrotoro. En este pequeño agregado mirobrigense estaba situado el punto de control número 1 para los participantes, y siendo el punto de la marcha más alejado de Ciudad Rodrigo. Desde Pedrotoro se emprendió el regreso, en dirección hacia la ermita de la Peña de Francia, donde estaba colocado el punto de control número 2. Ayudando a sellar los carnés de los participantes estuvieron varios socios del Centro de Día de Personas Mayores, que se ofrecieron voluntarios. Durante el recorrido, también colaboraron más voluntarios repartiendo caramelos, galletas, y piezas de fruta.

A través del Camino Valhondo, y cada uno a su ritmo, los participantes fueron regresando a Miróbriga, a la zona del Árbol Gordo. Allí estaba instalado el punto de control número 3 y último, y en el aledaño Parque de los Tilos se desarrolló la habitual fiesta conjunta. Los participantes que habían completado el recorrido (con los sellos en su carné de participante de haber pasado por cada uno de los puntos de control), tuvieron acceso al bocata, los huevos con farinato, y a un helado de postre. Además, también recibieron el habitual diploma como certificado de haber completado la marcha. Y los más pequeños disfrutaron de los talleres de globoflexia y maquillaje.