La afición dicta sentencia y señala a Oliva como principal responsable de la derrota

¡OLIVA, VETE YA! El Helmántico se llenó, desde el minuto 70, de gritos en contra el entrenador, que se acentuaron con los cambios; se pidió su marcha
D. G.

No debe ser fácil para un empleado que parte de tus clientes pidan su marcha, su cese o su dimisión. Y ayer, por tercera vez esta temporada, el Helmántico indentificó al que considera culpable de la imagen, más que de la situación, que está mostrando el equipo blanquinegro.

Lo cierto es que la afición unionista recibió bien al equipo, como es habitual. Y durante la primera mitad, sólo algunos silbidos hacia Salva Sevilla por un par de pases erróneos rompieron la armonía. Sin embargo, ya antes del descanso comenzaron a escucharse las primeras voces discordantes y en la retirada a los vestuarios llegaron los primeros, aunque tímidos, pitos al equipo.

El gol de Salva Sevilla calmó los ánimos al poco tiempo de iniciarse la segunda parte. Sin embargo, el penalti sembró las dudas, que se confirmaron con el empate. De nuevo el público se encogió por temor a perder el encuentro. Ya para entonces, Oliva estaba en el punto de mira y acabó de ponerse a tiro cuando sustituyó a Hugo Leal por Jurado, cambio impopular a pesar del cansancio del luso, y a Toti por Perico, otra permuta que no hizo gracia al personal. A partir de ahí, Oliva centró todas las miradas y, mientras muchos comenzaban a abandonar sus butacas, otros preferían dirigir al entrenador aquello de “¡Oliva, vete ya!”. El preparador aragonés se cobijó en la caseta al mismo tiempo que el respetable pedía su cese. Pero no sólo Oliva fue señalado. También los jugadores, en especial Laionel, a quien el público no le perdona su excesivo individualismo.

Oliva ya dejó entrever hace algunas semanas que el club debe mantener contentos a sus seguidores y que cuando un estadio dicta sentencia, es muy complicado hacer oídos sordos. Él ya habla de destitución, de cese. El club, por el momento, guarda silencio.