La actitud de algunos de los miembros de la mesa de ovino se convierte en irrespetuosa y deleznable

La patata, por su parte, reptitió precio pero el mercado empeora hasta convertirse casi en "inexistente". Consulte los precios de la LONJA

Cuando parece que no puede ir a peor, la mesa de ovino sorprende y se supera con un nuevo espectáculo bochornoso y deleznable impropio de profesionales que, en su mayoría, dicen que viven de este sector, llegando a actitudes irrespetuosas.

El nuevo espectáculo comenzó en la cotización de los lechazos, para los que los ganaderos demandaron una repetición de su precio por la petición de bajada de los compradores de 0,30 euros, provocando una nueva discusión, encabezada, como no, por Francisco Rubio y Julián Torres, ambos miembros del sector comprador, que parecen llevar la voz cantante cada jornada de lunes.

Este último se enfrentó a voz en grito y con gran falta de respeto a Lucas Rivas, ganadero de ovino aludiendo a que nadie pagaba el precio actual de este producto con malas maneras y comportamientos inadecuados para una mesa que pide a gritos a la Diputación un cambio urgente que no llega. Pero todo no queda ahí porque cuando el presidente de la mesa había decidido repetir los lechazos, las voces y malas maneras de Julián Torres hicieron cambiar de opinión al presidente, que optó finalmente por un descenso de 0,10 euros.

Pero todo no quedó ahí porque aparte de la duración de la mesa, para absolutamente nada, el griterío y la falta de orden en la misma hace que se convierta en una mesa completamente prescindible porque ha dejado de ser ya una referencia. Y el mal comportamiento y la mala educación llegaron a tal punto que cuando aún no había finalizado la mesa, primero la abandonó Ignacio Blázquez sin decir ersta boca es mía y después Julián Torres cuando ésta aún seguía discutiendo.

La imagen es vergonzosa, reconocido por algunos miembros de la mesa y público asistente. ¿Qué más tiene que pasar para tomar cartas en el asunto?

La patata, de mal en peor
Por otro lado, el sector de la patata continúa del mismo modo, con un mercado casi que no existe por la escasez de operaciones y el bajo precio de las mismas en una campaña que ya está muy avanzada pero que se va a prolongar más en el tiempo debido a la cantidad de cultivo que aún queda en la tierra.

Así, las variedades de jaerla y la roja repitieron el precio de la semana pasada (60 y 65 euros respectivamente) y comenzó la fijación del valor de otras dos nuevas categorías, como son la agria (90 euros por tonelada) y la Fabula (45 euros), pero con unas perspectivas de futuro muy poco optimistas.

Y ni el acuerdo de la Junta con diez grandes superficies para la salida de la patata a un precio razonable parece augurar un buen futuro a tenor de las declaraciones de los profesionales del sector.