Juan del Álamo y Sebastián Castella levantan una feria más que hundida

Del Álamo y Castella abren la Puerta Grande. (Foto: Carlos Perelétegui)
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La cuarta de abono concluyó con tres orejas para del Álamo, dos para Castella y un gran fiasco para el navarro, Pablo Hermoso de Mendoza, que se le ha visto mejor en otras ferias salmantinas.

FICHA DEL FESTEJO

Tres cuartos de entrada en los tendidos en una tarde soleada y algo fresca.

Cuatro toros de la ganadería salmantina de Montalvo. Primero: Temerario, 535 kilos. Segundo: Antojitos, 525 kilos. Tercero: Empleado, 540 kilos. Quinto: Cortesano, 530 kilos. Dos toros de San Pelayo y Capea Primero: Veleto, 540 kilos Segundo: Beterano, 590 kilos.

Pablo Hermoso De Mendoza: Primero: Dos bajonazos. Palmas. Segundo: Tres pinchazos. Ovación. 

Sebastián Castella (Azul y oro): Primera: Mete y saca, estocada, descabello, Silencio. Segundo: Estocada y dos orejas.

Juan del Álamo (blanco y plata): Primero: Estocada. Dos orejas. Segundo: Mete y saca, estocada entera. Una oreja.

DURACIÓN del festejo: 2 horas y treinta minutos.

La cuarta de abono tenía nombre charro. Juan del Álamo, fue el único torero capaz de darle vuelo a una feria taurina de Salamanca que ya estaba más que hundida en el desatre. Le brindó su primer toro al Viti, después de que uno de sus banderillero, Agustín Serrano, fuese prendido por el de Montalvo en el tercio de banderillas.

 

Firme se mostró el salmantino ante un toro que tenía lo suyo para construir una faena de mucho poder y con mucha clase basada en el pitón derecho del toro y también sacando el mejor partido por el izquierdo. Muy seguro y templado se mostró Del Alamo que hizo fácil lo difícil e hizo una faena digna de las grandes figuras. La remató por manoletinas y tras una gran estocada cortó las dos orejas. El segundo de su lote, el mejor de la tarde sin lugar a dudas, lo cuajó el salmantino de principio fin, lo toreó con gusto a la verónica y con la muleta dio series por ambas manos que hicieron hervir los tendidos. Dejó una estocada casi entera, pero el toro tardó en doblar las manos. Una oreja.

 

 

El segundo de la tarde que le tocó en suerte a Castella, toro complicado. Aunque el francés no se las quiso entender con el, lo probó por ambos pitones y tuvo que tragarle muchas miradas y parones.

 

Tras hacer un mal uso de la tizona escuchó dos avisos. El quinto de la tarde salió de los toriles como si no fuera un toro de lidia, malseando y sembrando el caos en La Glorieta. Gesto de torería el del francés que estuvo por encima de su oponente y supo mertelo en la muleta por ambos pitones hasta torearlo a placer.

 

Le arrancó las dos orejas al toro de Montalvo, excesivas para una faena en la que una hubiera sido suficiente.

 

 

Pasó Pablo Hermoso de Mendoza por Salamanca de forma emborronada, sin a penas lucimiento y sin exprimir una cuadra de caballos que dan la hora allá por donde van. Tan solo un impulsivo Pirata fue capaz de poner a los aficionados en pie en un tercio de barderillas cortas. El navarro ensució lo poco que hizo con el rejón de muerte. Tampoco acompañaron mucho los toros de San Pelayo y sobre todo el último que le tocó en suerte por sus casi 600 kilos.