Jóvenes y alcohol: decálogo para prevenir su consumo

Es cierto que estas bebidas tienen efectos negativos en la salud de adultos y menores de edad, sin embargo estos daños tienen mayor efecto en los adolescentes dado que su cuerpo aún no se encuentra en plena madurez.

El alcohol está muy presente en el ocio de los adolescentes. La visión de estas bebidas alcohólicas como algo inocuo y que no produce daño está muy extendida entre los jóvenes, que inconscientemente se inician en su consumo antes de lo que deberían. Por ello, es necesario advertir de estos riegos a nuestros hijos para que tengan una idea de lo perjudicial que puede ser el alcohol para ellos y de los daños que pueden derivarse de su consumo.

 

ALCOHOL Y ADOLESCENCIA

 

La Asociación de Pediatría Española, AEP, se muestra muy clara al respecto y advierte de los riesgos que entraña iniciarse en el consumo de alcohol antes de la edad permitida. Es cierto que estas bebidas tienen efectos negativos en la salud de adultos y menores de edad, sin embargo estos daños tienen mayor efecto en los adolescentes dado que su cuerpo aún no se encuentra en plena madurez.

 

El más grave de los efectos negativos que apunta la AEP quizás sean los daños cerebrales que provoca el alcohol. Estos a su vez se traducen en trastornos del aprendizaje y fallos en la memoria que afectarán a la vida académica del adolescente y alteraciones en la conducta del menor. Problemas que se agravarán en el futuro cuando esta persona sea adulta.

 

La AEP también señala que las mismas cantidades de alcohol en sangre afectan de distinta forma durante las distintas etapas de la vida. De esta forma el adolescente muestra los síntomas de embriaguez antes que un adulto y sufren los efectos de estas sustancias en mayor medida que los mayores de edad. Este problema puede agravarse ya que pese a padecer en mayor medida estos síntomas, su menor sensibilidad a los efectos sedantes y reducción de la motricidad que provoca el alcohol, hace que no perciban de igual modo las consecuencias de este consumo.

 

Hacer entender que todos estos riesgos existen a los adolescentes es un buen inicio para prevenir el consumo de estas bebidas a esta edad. En muchas ocasiones se cree que el consumir estas sustancias harán pasarlo mejor, pero hay que advertir que lejos de la realidad, tomar estos productos tendrán efectos negativos a corto y a largo plazo.

 

EL DECÁLOGO

 

La Asociación Española de Pediatría AEP también ofrece un decálogo con varios consejos para los padres con los que trabajar para prevenir que sus hijos consuman este tipo de sustancias:

 

1.   Diálogo con los hijos y aprovechar todas aquellas oportunidades en las que tengan predisposición para hablar y no únicamente cuando los padres quieran.

 

2.   Apostar por actividades de ocio y aficiones comunes para encontrar una forma de diversión que pueda gustar a todos.

 

3.   Un proyecto educativo individual para cada hijo en función de las necesidades que presente cada uno.

 

4.   Transmitir valores tales como la importancia de la familia y en especial la necesidad de mantener un estilo de vida sano.

 

5.   Fomentar que realicen actividades deportivas, que no se queden quietos en casa y que su ocio esté marcado por un estilo de vida sano.

 

6.   Enseñar moderación (sobriedad) en general y en el uso del dinero en particular.

 

7.   Ofrecer un modelo adecuado con el propio consumo de alcohol desde casa. Enseñar que estas sustancias no son sinónimo de diversión.

 

8.   Conocer a sus amigos y su grupo y ofrecer, siempre que se pueda, el propio hogar como lugar de reunión.

 

9.   Mantener unos horarios razonables pero firmes para las salidas.

 

10.   Reforzar positivamente las conductas que lo merezcan y negativamente las que requieran corrección, tratando de explicar siempre por qué se ha obrado mal y haciendo que el adolescente razone por sí mismo