Jiménez propone en el Senado una marca de calidad y un plan nacional para la dehesa

Comisión de Medio Ambiente. La presidenta de la Diputación explica que es urgente actuar cuanto antes para recuperarla y potenciar sus recursos
rosa m. fernández / MADRID

Si hiela en Nochebuena, habrá bellotas en la montanera”. Con este dicho popular que las gentes de la dehesa expresan cuando, cada 24 de diciembre, salen a la puerta de sus casas para comprobar cómo está la noche, comenzó ayer la presidenta de la Diputación, Isabel Jiménez, su intervención en la Comisión de Medio Ambiente y Agricultura del Senado dentro de la Ponencia Estudio sobre la Protección del Ecosistema de la Dehesa.

Jiménez destacó su importancia como motor económico y medioambiental indiscutible e insustituible en la provincia de Salamanca, a la vez que insistió en que es el principal medio y forma de vida de nuestro mundo rural y la necesidad de una intervención rápida y urgente.

Durante su exposición a los senadores, la presidenta propuso el diseño de un plan nacional de la dehesa “como la forma más rápida de poder acogernos a los fondos europeos” y el medio idóneo para articular la aplicación de las medidas necesarias para que las explotaciones tengan una sustentación ambiental y económica. Asimismo, abogó por planes técnicos de gestión para ordenar los recursos de las explotaciones, de manera que se pueda compatibilizar la obtención del máximo aprovechamiento económico con una óptima gestión ambiental.

También apuntó que es urgente coordinar las investigaciones que se realizan y puedan hacerse en el futuro, con el fin de canalizar los conocimientos y aplicarlos para buscar soluciones a los problemas comunes a los que se enfrenta este ecosistema.

Además de un plan nacional, Isabel Jiménez explicó a los miembros de la comisión que otra de las propuestas pasa por crear una marca de calidad para potenciar y poner en valor los productos de la dehesa ante la complejidad de su transformación y comercialización. En este sentido, indicó que sería necesario implantar un marchamo para formar una marca que englobe la calidad y excelencia de las producciones agroganaderas de este ecosistema. El gestor y propietario, por sus valores socioeconómicos, y la sociedad en general serían, indicó, los principales beneficiarios de una correcta gestión de la dehesa.

Para la presidenta, la dehesa salmantina representa mejor que nadie los valores que busca la UE, como son mejorar la calidad ambiental y la diversidad rural, la calidad de los alimentos, el bienestar animal, impulsar las energías renovables y reducir las emisiones de gases. Salamanca “tiene mucho que decir a la hora de defender la dehesa”, por lo que abogó por la necesidad de coordinar la actividad de las diferentes administraciones y ordenar y canalizar los trabajos e investigaciones de este ecosistema en la búsqueda de soluciones.