Javier Vielba: "Musicalmente hablando, hemos vuelto a los años 50, somos la Generación Playlist"

Javier Vielba y su alter ego, El Meister.

El vocalista de Arizona Baby y Corizonas, uno de los músicos más prolíficos y originales de España, viene a Salamanca a presentar su nuevo proyecto paralelo en solitario: El Meister, este viernes en Potemkin.

Javier Vielba se define como melófago y queda claro por qué. Pocos músicos en este país pueden presumir de crear y conocer tal variedad musical de forma tan prolífica. De ahí que haya decidido dar rienda suelta a sus inquietudes con su proyecto paralelo en solitario, El Meister, sin dogmas ni ataduras. Por eso, es un placer hablar con él sobre música en general y su devenir.

 

Lo primero de todo, la presentación. ¿Por qué eres El Meister?

 

Es algo que viene de años atrás. Es el típico apodo de los amigos, por varias chorradas. Me estaba sacando el título de profe, estudiaba alemán, era músico, y me llamaban maestro, master, meister. Lo utilizaba para tocar en baretos de Valladolid al margen de mis grupos, sobre finales de 90 y principios de 2000.

 

¿Por qué todas las letras de tu disco Bestiario tratan sobre animales?

 

Me ha salido un disco conceptual. Un bestiario es un catálogo de animales de la época medieval. Y, por otra parte, en la época de los romanos era el que luchaba contra las bestias en los circos. Me gustaba ese juego. Por un lado soy el que lucha contra las bestias, soy el bestiario, pero también es un catálogo de canciones de animales que han sido elegidos al azar y han venido así. El oso, los perros, el país del alce, me salieron varias canciones que contenían animales, y seguí por ahí, completando ese concepto.

 

Por primera vez escuchamos algo tuyo en castellano. ¿Te has pasado para siempre?

 

No, bueno, cada proyecto es distinto y vas metiéndote en distintas pieles. Hacía tiempo que quería cantar en castellano y con El Meister lo he hecho. Que eso me haga soltarme para componer en castellano para Arizona o Corizonas, también puede ser, siempre estamos abiertos a nuevas evoluciones y recursos. Pero el nuevo idioma puede ser como jugar con otros sonidos e instrumentos. Ni antes era rubio ni ahora soy moreno, no es cuestión de cerrarse. La vida es muy corta y está bien vivirla de distintas maneras.

 

¿Qué referencias has tenido a la hora de componer este disco?

 

Realmente he intentado dejarme llevar lo más posible. He intentado buscar los sonidos que me flipen como oyente y que no haya hecho nunca, ya que uno siempre quiere hacer mucho y siempre se dejan cosas fuera. 

 

Nunca había trabajado con sintes y tenía ganas. Así que, por un lado he utilizdo lo sintético y, por otro, lo orgánico. Y eso ha resultado de forma espontánea sin protocolos ni dogmas. Desde sonidos que me han podido inspirar desde pequeño, como sintonías de tele o radio, junto a gente como Kraftwerk o Moroder o bandas sonoras de cine; hasta sonidos más puros, hechos por cosas orgánicas. Ahí sí que me he inspirado en la música que me puede pillar más cerca, como música castellana y sonidos hispanos. Y todo esto mezclado con el universo pop, pues, por supuesto, como ciudadano del siglo XX, grupos como los Beatles, Hendrix o Black Sabath son influencia siempre.

 

Últimamente Robe Iniesta (Extremoduro) decía que tiene tanto material que no puede esperar a su banda y va a lanzar un disco en solitario. ¿Te pasa lo mismo?

 

Con temas musicales siempre me ha pasado. Soy una persona que siempre dedica el tiempo a la música, cada vez que tengo un rato libre, incluso en tiempos que no me dedicaba a ella. Con la banda hay que quedar, ensayar, requiere más tiempo, entonces siempre acumulas material. De hecho, creo que la mayoría de los músicos que hacen proyectos paralelos a su banda es por ese motivo. Tienes material que crees que merece la pena y que está cogiendo polvo y te fastidia, y también te gustaría hacerle justicia, que se pueda escuchar. Entonces mucha gente que hacemos música tenemos varios proyectos para dar salida a ese material.

 

¿Vas solo con tu guitarra o con una pequeña banda para los conciertos de El Meister?

 

Hago una especie de orquesta del siglo XXI, orquesta cósmica, mezclando cosas orgánicas y no tan orgánicas. Voy solo pero no es el rollo cantautor, donde va una persona con su guitarra y ya está. Desde siempre he llevado algún accesorio para darle algo de colorido y variedad, porque una sola persona con guitarra y voz, salvo que seas Bob Dylan, va a resultar poco estimulante, o tedioso. A lo mejor no, y hay gente a la que le guste, pero a mí me gusta cambiar un poco. Llevo un bombo, sintetizador, pedales, cacharros de efectos, alguna pista pregrabada, la guitarra. Esto me permite tocar un montón de registros, que es lo que me interesa. 

 

A Salamanca iré haciendo de bestiario, presentando este catálogo de bestias, versiones remeisterizadas, alguna improvisación y algún adelanto del próximo disco, que grabaré en 2015. Cuando salgo a tocar, voy a fondo y a conectar con el público.

 

¿Qué formato te llena más de los que has probado: trío acústico como en Arizona, gran banda con metales en Corizonas, o tú solo?

 

Es difícil elegir. A lo mejor es como si a un aficionado a los deportes de riesgo le preguntas qué le gusta más, si el puenting o el paracaídas. En todas las formas encuentras la adrenalina, que es lo que estás buscando, y la realización como persona y como músico. Yo, por suerte, creo que lo he conseguido con mis proyectos, que es lo que buscamos todos los músicos. Incluso cuando soy pinchadiscos, que es diferente, pero también llena. Los que estamos pirados con la música nos gusta tocar distintos palos, y cada uno es distinto.

 

¿Crees que en España se estereotipa, se etiqueta demasiado?

 

En España y en todas partes. Lo entiendo porque el tiempo es limitado y es una forma de economizar e ir al grano. Siempre es necesaria una calificación para entenderse. Pero para algo tan ambiguo, mágico, maravilloso como es el arte es todo tan indefinible que cualquier forma de explicarlo va a ser injusta. Es el lenguaje de las emociones, precisamente que no puedes describir con palabras. Etiquetar es normal y tampoco es malo. Arizona Baby es un grupo de country rock. Bueno, se pueden añadir matices, no es exactamente eso, pero no vas a enfadarte. Con El Meister es más ambiguo, facetas de cantautor, productor, frontman, casi DJ, es difícil de describir. Mientras a la gente le entre la curiosidad de escucharlo, me parece bien que intenten calificarte como puedan.

 

 

¿Te consideras parte de la escena indie?

 

Sí, claro, porque es una obviedad. Es como si me considero parte de Valladolid, pues sí, estoy allí viviendo. Con mis proyectos estamos bastante en el circuito independiente. Estamos en ello, pero sin pertenecer de forma cerrada a nada. Por eso también vamos a festivales de todo tipo: metal, rock, músicas del mundo, electrónica, jazz, blues. En ese sentido somos abiertos y sin prejuicio, lo que nos permite mostrar nuestra música a todo tipo de gente, que me parece más interesante que cerrarse al purismo, aunque me parece respetable.

 

¿Te ves haciendo otro tipo de música totalmente diferente a lo que haces, como flamenco, bossanova, funk?

 

Por supuesto, esa es la intención, que en El Meister quepa de todo. De hecho en Arizona Baby hay pasajes de guitarra aflemencados. Pero en solitario lo hago de forma remeisterizada, como digo yo, pasada por mis filtros. Es parte de la motivación, picotear de distintas músicas, de donde sean o de cuando sean. Siempre digo que más que melómano soy melófago, desde pequeño.

 

¿Algo que no harías nunca?

 

Nada, en todo puedes encontrar cosas buenas. Lo que no haría es una canción que me parezca mala. No es cuestión de estilos, sino de canciones, por eso no tipificaría. Incluso la música muy mala, puede ser tan tan mala que mole. Todo te puede aportar algo.

 

¿Crees que la música de guitarras se está perdiendo por lo electrónico y los sintetizadores, que parece que es lo que la gente joven escucha mayoritariamente?

 

Creo que es natural, en los 80 también se decía esto y era un tema de debate constante. Como todo, son oleadas, y justo después hubo varias reacciones guitarreras. A mi también me gusta mucho la electrónica y, en el fondo, no son más que instrumentos que se pueden utilizar mejor o peor. Se puede hacer muy buena y muy mala música con cualquier cosa.

 

Creo que en estos tiempos hay de todo, aunque sin unas corrientes claras. Cada uno va buscando por internet, boca oreja, revistas… La gente se hace su mapa sonoro, se hace playlists, muy variadas. El Meister se nutre también de esto. Musicalmente hablando formamos parte de la Generación Playlist, y cada canción de un género distinto. En ese sentido, voy con los tiempos, hago mucha variedad e incluso cambios bruscos, del folk tranquilo a la electrónica animada. Además, tampoco soy militante de un movimiento de guitarras. Si un tema me pide una guitarra, un sinte, unas maracas, lo uso.

 

El formar parte de una Generación Playlist, con una cantidad ingente de música gratuíta puede llevar a que no se aprecie tanto como cuando teníamos un disco que escuchabamos mil veces.

 

Puede ser, pero tampoco creo que no se aprecie. Antaño la música se escuchaba por la radio y ya está. Entonces estamos volviendo a mediados del siglo XX, a los años 50, que se escuchaba en streaming. Es decir, en vez del spotify era la radio, no había otra cosa, y el que podía tenía un tocadiscos y lo compraba, igual que ahora.

 

También salían singles, como ahora. Hemos vuelto a la canción suelta, que puede entrar en una playlist chula y que se conozca al grupo. Ha cambiado la forma, pero el fondo es parecido. Luego llegó una época en que lo importante era el disco y se escuchaba la obra en conjunto. Son etapas. Mientras la música siga escuchándose, hay que animar a la gente a usar cualquier formato.

 

¿Crees que el público español es cada vez más culto o hay mucho postureo?

 

No sé. Si por postureo vas a leer unos libros y vas a viajar o a cultivarte, bendito postureo. La motivación al final es lo de menos. La cosa es que te sirva y te haga feliz y mejor persona. Mientras la gente cuestione, investigue, escuche, vaya a conciertos, compre discos, está bien. 

 

¿Crees que con hechos como el IVA cultural se están fomentando más formatos reducidos como el Meister, que grandes bandas como Corizonas?

 

Es otro signo de los tiempos, y ahí seguimos a contracorriente. Ojalá podamos volver a tipos de IVA más reducidos, coherentes y justos, sobre todo a nivel de valorar la cultura y a la gente que nos dedicamos a ello, y darnos cuenta de que es necesario para las personas. Efectivamente el panorama está temblando y es muy difícil salir adelante.

 

¿Se cuida poco la cultura, entonces?

 

Por parte del Gobierno en los últimos tiempos, así es. Está muy complicado. Yo no estoy muy de acuerdo con eso, e igual que yo millones de personas en este país. Entonces, habrá que ver si la democracia funciona así y se hacen las cosas de manera que haya más gente satisfecha, no como ahora, que parece que nadie lo está.

 

Dime el grupo español de la acualidad que más te esté gustando.

 

Te podría decir varios. Por ejemplo, Los Ganglios, de Extremadura; Crudo Pimento, de Murcia; Cabezafuego, de Pamplona; Estrogenuinas, de Salamanca; o Pony Bravo, de Sevilla.

 

Y como vallisoletano que viene a tocar a Salamanca. ¿Cómo ves el panorama musical en Castilla y León?

 

Sí, sí, hay grupos muy buenos. En Valladolid, por ejemplo hay una escena potente, desde chicos de 15 años hasta los cincuenta y tantos, de todos los colores para todos los gustos. Y luego hay grupos que han salido bastante, como The Bright en León, o La M.O.D.A. de Burgos, o Estrogenuinas, como he dicho. Hay muy buen caldo de cultivo.

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