Javier Paz: "No me vale que el cura se vaya a la cama con un 'padre nuestro' y la tripa llena"

Foto cedida por Javier Paz Ledesma

El salmantino, víctima de abusos sexuales en su niñez, recibe la sentencia que condena al sacerdote acusado pero avisa: "Seguiré luchando para que haya un cambio legislativo y para ayudar a todos los afectados a que lo hagan público".

Javier Paz Ledesma está decicido: "Quiero apuntar con el dedo a todos los culpables y ayudar a la gente a que tenga fortaleza".

 

Este salmantino, víctima de abusos sexuales entre los 10 y los 20 años, escuchó el lunes desde el Obispado de Salamanca la lectura de su sentencia en una carta del Vaticano. En ella se especifica que Isidro López Santos, párroco denunciado, "no podrá vestir más los hábitos, ni estar con menores sino es en presencia de un adulto". Pero a Javier no le satisface esta decisión, ya que asegura: "No me vale que se vaya a la cama con un padrenuestro y la tripa llena".

 

Paz ha solicitado la copia de la sentencia a Roma para poder recurrirla porque, en su opinión, "no existe una reparación de daños. Y no quiero dinero, pero ellos tienen que pagar, aunque sea algo simbólico. Y no solo a mí, sino a todos los perjudicados. Y no es que tenga que pagar Isidro, que pague la Iglesia como ente responsable, porque sabía lo que pasaba y lo encubrió", asegura.

 

CAMBIO LEGISLATIVO COMO META

 

El primer gran objetivo de Javier es "un cambio legislativo": Que se endurezcan las penas y los delitos no prescriban. De este modo, añade: "Estos hechos no pueden prescribir porque en mi caso, por ejemplo, empecé a recordar con 28 años".

 

Pero además, Paz Ledesma quiere "pegar un silbido a la gente y que sepan que la negación o la vergüenza no arreglan nada". De este modo se dirige tanto a los adultos que sufrieron abusos de niños para que lo hagan público, como a los padres que ahora tienen hijos "para que intervengan en caso de que vean alteraciones de conducta". El salmantino, actualmente educador en Huesca, asegura que "el abuso se ve en los ojos. Y eso el dinero no lo arregla".

 

"Hasta que no hablas no quedas en paz, es como una terapia", asegura Javier Paz

Paz es consciente de que el camino no es fácil: "Es como saltar desde un puente. Da miedo y cuesta mucho", pero asegura que "hasta que no hablas no quedas en paz, es como una terapia". El salmantino recuerda cómo su madre, cuando él tenía 12 o 13 años se dirigió al párroco condenado y le confesó que notaba a su hijo "raro" y que dudaba con "llevarle a un psicólogo". Isidro le aseguró: "Javier lo que tendrá son pecados sin confesar. No le lleves a un psicólogo que esos son unos comecocos y unos sacadineros", añade. Por eso, en la actualidad, anima a los padres con alguna duda a que se pongan en manos de profesionales: "En ADAVAS (Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia de Género) hay psicólogos que pueden ayudar muchísimo, aunque realmente yo pediría que la Fiscalía de Menores actuara de oficio", añade.

 

Javier Paz quiere reflejar además que en su caso hay más gente implicada que el propio párroco que abusó de él en la iglesia de San Julián: "Todos los obispos que ha habido en Salamanca lo sabían y lo ocultaron: Braulio, Mauro y Carlos López", señala. En su día, Paz asegura que le ofrecieron dinero a cambio de silencio: "Una cantidad fija más una pensión vitalicia. Eran 900.000 euros, que ahora dicen que es un chantaje por mi parte, cuando la realidad es que es un soborno por la suya". 

 

En su caso, la tenacidad de Javier Paz le ha llevado a luchar por publicar un libro que ayude al resto de víctimas o montar una asociación para respaldar a la gente con su mismo problema. De momento agradece que su caso, al menos, esté ayudando a otras personas a dar un "paso adelante y no seguir callados".