Javier Paz: "La iglesia me ofreció dinero a cambio de mi silencio"

Javier Paz, en la entrevista en El Objetivo La Sexta

Javier Paz, que a los 28 años denunció que fue víctima de abusos sexuales por un párroco de Salamanca durante diez años, fue protagonista del programa El Objetivo de La Sexta donde relató como vivió su pesadilla y a los problemas que se tuvo que enfrentar. "Lo tienes todo en contra, la sociedad y la legislación". 

Tremendo relato el de Javier Paz que relató su vivencia desde que comenzó a recordar hasta que los hechos fueron reconocidos ante las cámaras de la Sexta en el programa El Objetivo. El caso de Javier Paz era conocido en Salamanca, aunque no fue hasta la propia confesión del párroco de la iglesia de San Julián cuando Paz vio reconocida su verdad. “Todo sucedió desde que tenía 10 años, en el 1982, hasta casi los 20”.

 

Y es que Javier Paz guardaba en su memoria todo lo sucedido pero no fue hasta el momento en que estaba estudiando en la Facultad de Educación cuando comenzó a recordar. “Mi memoria se desbloquea a los 28 años. Entro en caso pero hasta ese momento, ni recuerdos ni nada”.

 

En el programa confesó que presentó su denuncia primero al obispado con la intención de que, desde dentro, 'movieran' ficha. "En 2011 presentó la denuncia canónica. Es la propia iglesia la que tiene que limpiar la casa de arriba abajo". “El acusado lo reconoció ante el obispo pero el párroco (Isidro López Santos) siguió trabajando con menores hasta que ya llegó la sentencia canónica y se tomó la medida creo que impulsada directamente por el Vaticano”.

 

Javier Paz considera que la iglesia es también culpable de lo que ha vivido. “Al final son complices, han ocultado, y más cuando hablamos de mi caso que han pasado tres obispos que no puede decir ninguno que no tenía constancia de los hechos. El obispo sí me dice que como víctima tengo derecho a una reparación, que tenían que hacerse responsables y es una oferta económica alta. ¿Cuánto es mucho dinero para pagar el tiempo perdido, la desustructuración familiar, la pérdida de oportunidades? Esto no se paga con dinero. Me quedo más con detalle de que rematando todo el documento firmado fuera a cambio de mi silencio. Prima cuidar la casa pero en teoría la casa somos todos”.

 

Además señala que ese momento de hacer pública la verdad se hace cada vez “más doloroso” porque “vas recordando poco a poco y cuesta asimilar las cosas. Entras en barrena, en una espiral de problemas. Ha sido un proceso largo de 14 años y ha sido una experiencia vital”.