Javier Iglesias recula y vuelve a convocar a los sindicatos para poder aprobar sus presupuestos

El presidente de la Diputación, Javier Iglesias, y la vicepresidenta y responsable del área económica, Chabela de la Torre.

Javier Iglesias se ve obligado a convocar de nuevo a los sindicatos menos de 24 horas después de que le dieran 'plantón' a la modificación de plantilla para regalar 31 altos cargos. Si no logra que los sindicatos al menos se sienten, se le complica la aprobación de los presupuestos.

El presidente de la Diputación, Javier Iglesias, se ha visto obligado a recular y ha tenido que convocar de nuevo a los sindicatos, sólo 24 horas después de que le dieran 'plantón', para intentar sacar adelante la polémica modificación de plantilla con la que pretende regalar 31 puestos, muchos de ellos para altos cargos. Iglesias ha tenido que maniobra con premura porque sin el visto bueno de los sindicatos, que ven con recelos el cambio en la relación de puestos de trabajo impulsado por Chabela de la Torre, no puede seguir adelante con la tramitación de los presupuestos para 2016.

 

De hecho, la fuerte oposición de los sindicatos se ha convertido en un obstáculo imprevisto. Iglesias presentó su proyecto de presupuestos para 2016 el pasado día 28 de diciembre ya fuera de plazo, obligado a prorrograr los de 2015 y sin haber elaborado ninguno de los documentos preceptivos. Una falta de diligencia que no ha impedido que intente 'colar' una reforma oculta de la plantilla en la que pretende favorecer a una serie de empleados.

 

Sin embargo, los planes del equipo de Gobierno de la Diputación se han torcido en las últimas horas con la denuncia del PSOE y, especialmente, con la rotunda negativa de los sindicatos a aceptar su proyecto para cambiar la Relación de Puestos de Trabajo. Esta modificación salió a la luz el día 28 de diciembre tras reconocer De la Torre a pregunta de TRIBUNA que se estaba elaborando un cambio de plantilla que calificó de poca importancia, pero que supone la creación o modificación de 31 nuevos puestos. Iglesias y su equipo no contaron en ningún momento con los sindicatos para ello y se han encontrado con una enconada reacción.

 

Este jueves, tras convocarles el día 4, la Diputación tenía previsto poner en marcha la mesa de negociación para tratar los cambios en la plantilla con los representantes sindicales. Sin embargo, los representantes de USO, UGT, CCOO y CSI-F se percataron de que se trataba de una reunión meramente informativa y de una estratagema para poner en marcha la negociación sin ánimo de cambiar nada. Por ello, decidieron que ni siquiera iban a sentarse a la mesa y que impugnarían la RPT que se les presentara. La maniobra pretendía que, con sólo acudir y entrar a la reunión, quedara constituida la mesa de negociación; de este modo, se podría iniciar la aprobación del anexo de personal, imprescindible en los presupuestos, ya que no hace falta que la mesa llegue a un acuerdo.

 

 

NUEVO INTENTO EL MARTES

 

Sin embargo, ante la negativa de los sindicatos a facilitar nada, la Diputación ha tenido que maniobra de manera inmediata. Menos de 24 horas después del 'plantón' se hacía otro intento. Este viernes a las 8.30 horas llegaba a los sindicatos la nueva convocatoria para poner en marcha la mesa negociadora. Está prevista para el próximo martes y de nuevo está marcada por el calendario de los presupuestos. Al día siguiente, el miércoles, está convocada una comisión informativa de Hacienda de la que debe salir el dictamen para la primera aprobación de los presupuestos de 2016. Y si no se pone en marcha la mesa de negociación de personal, no podrán seguir su tramitación.

 

La Diputación parece dispuesta a suavizar algunos términos y a dar más plazo de negociación, aunque puede que no sea suficiente para convencer a los sindicatos de que le den margen de confianza. Las centrales están muy disconformes con lo que pretende hacer el presidente con la plantilla de la Diputación ya que su proyecto incide en la costumbre de premiar a determinadas personas, en las libres designaciones y en la falta de promoción de los trabajadores.

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