Javier Iglesias aprovecha el 'expediente X' del Senado y se hace con una nueva bicoca

Iglesias y García Sierra acompañados de sus abogados en la llegada del Juzgado (Foto: Cynthia Duarte)

Iglesias, único presidente de Diputación en Castilla y León que aspiraba a ser senador, se aprovecha del voto en bloque al Senado y logra el escaño. Se incorporará a pesar de la polémica por compatibilizar el cargo en La Salina, lo que complicará el funcionamiento de la institución.

Javier Iglesias, presidente del PP en Salamanca, ha logrado hacer realidad su intención de convertirse de nuevo en senador y, si nada lo remedia, compatibilizará a partir del día 13 de enero este cargo con el de presidente de la Diputación de Salamanca. Y lo hará totalmente ajeno a la indignación que ha generado su decisión, única en toda Castilla y León, y del daño que puede hacer al funcionamiento de La Salina y a sus responsabilidades en el cargo.

 

Iglesias, que era el único presidente de Diputación de Castilla y León que se había postulado para ir al Senado, se ha beneficiado de un auténtico 'expediente X electoral', en voto en bloque a la Cámara Alta. Justo la única cámara en la que no hace falta votar una lista de partido, ya que se puede elegir nominalmente candidato por candidato, ha registrado un insólito resultado: los 208 senadores elegidos serán de PP o PSOE. Ninguna de las dos fuerzas emergentes ha logrado colocar senadores, pero ni en Salamanca ni en toda España, con lo que el Senado permanecerá ajeno a la nueva realidad política que se dibuja en el Congreso.

 

Así, el PP ha barrido en el Senado en Salamanca porque se ha votado como al Congreso, a una lista cerrada. De hecho, se ha respetado el orden de candidatos: Gonzalo Robles, el uno, ha sido el más votado, con Javier Iglesias (que iba de dos) por detrás y Esther del Brío, una total desconocida, en tercer lugar, todos con un número muy similar de votos. Y el cuarto escaño ha sido para la número uno del PSOE, Rosa López.

 

 

AGENDA DE JUICIOS Y SENADO/DIPUTACIÓN

 

Una de las incógnitas que se abre es cómo va a compaginar Iglesias sus dos responsabilidades sin dañar ninguna de ellas. El régimen de sesiones del Senado, que no arrancaría por lo menos hasta febrero, exige unos tres-cuatro días a la semana en Madrid, lo que le va a mantener buena parte del tiempo fuera de Salamanca: le será difícil cuadrar una agenda para cumplir con sus deberes de representación. Se puede convertir en un presidente de fin de semana. Eso por no hablar de las dificultades para programar comisiones informativas y sesionse de pleno.

 

También tendrá que cuadrar agenda para atender cuestiones tan delicadas como el proceso por las irregularidades en los contratos de obras de la Diputación, que afectan a su vicepresidente Carlos García Sierra, o su propia participación en el juicio abierto por el despido de trabajadores de IFESA.

 

 

NUEVAS CONDICIONES

 

A partir del día 13 de enero Javier Iglesias empezará a disfrutar de los privilegios de su nuevo estatus. Según la normativa actual, el presidente popular puede ser al tiempo presidente de la Diputación y senador, pero por supuesto no puede cobrar los dos sueldos, motivo por el cual anunció que renunciaría al sueldo de la Diputación si resultaba elegido nuevo senador este domingo. No ha dicho, eso sí, si se acogerá otro régimen de cobro (en La Salina sólo está contemplado que el presidente ejerza en exclusividad) o qué pasará con sus otras ventajas, como el coche oficial o el amplio equipo de asesores que le rodea.

 

De esta manera renunciaría a los 81.885 euros de sueldo neto (68.085 bruto) que percibe como presidente de la institución salmantina, aunque según las responsabilidades que asuma estaría renunciando al sueldo más bajo de los dos. Como senador 'raso'  percibiría 2.813 euros al mes; a ello hay que añadir las dietas de 1.822,38 euros a los senadores de circunscripciones de fuera de Madrid,  lo que implicaría un sueldo neto de unos 65.000 euros (14 pagas). Cifra que puede crecer notablemente: sumaría entre 700 y 1.400 euros más al mes si es cargo de alguna comisión, si es portavoz de grupo serían 2.600 euros más, por ejemplo.