Investigan a un salmantino de 44 años por vender falsos embutidos ibéricos a través de Internet

Embutidos requisados

Un salmantino está acusado de presunto delito de estafa y contra la salud pública, al no ofrecer garantías de la trazabilidad del producto, no estar a la altura de lo ofertado y vendido. Vendió 30 lotes falsos a un empresa de Burgos. 

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil ha identificado a un salmantino de 44 años por vender presuntamente falsos embutidos ibéricos a través de Internet.

 

El investigado ofrecía la venta por lotes y llegó a estafar, supuestamente, más de 3.000 euros a una empresa burgalesa. Los productos carecían del registro de sanidad, no se correspondían con la marca publicitada y por su aspecto se deduce que pudieran no ser actos para el consumo humano.

 

El autor de la presunta estafa, un varón cuya identidad responde a las iniciales R.B.B, se enfrenta también a un posible delito contra la salud pública.

 

La investigación comenzó después de que la empresa burgalesa estafada denunciara meses atrás la adquisición de 30 lotes de embutidos ibéricos (jamón, chorizo, salchichón y lomo), por valor de 3.050 euros, a través de Internet. Al recibir los productos, algunos presentaban mal aspecto y un olor desagradable, sin etiqueta y registro sanitario.

 

El Equipo del Seprona inició entonces las pesquisas, con la retirada de los embutidos de la cadena de consumo como primera actuación, pues habían sido repartidos entre los trabajadores de la empresa. En concreto, se recuperó un tercio de los productos, ya que algunos habían sido ya consumidos y otros, en aparente mal estado, fueron descartados por los receptores, que se deshicieron de los mismos.

 

Asimismo, se realizaron gestiones con secaderos y empresas dadas de alta en el sector para descartar que el origen de los jamones procediera del lícito mercado.

 

Entre las pesquisas practicadas por las muchas deficiencias que presentaba la materia, se comprobó que la fotografía de la etiqueta facilitada por el vendedor, carecía de número de registro sanitario, ya que los productos no portaban ningún registro fiable.

 

El autor ha sido identificado y localizado, investigado como presunto autor de un delito de estafa y contra la salud pública, al no ofrecer garantías de la trazabilidad del producto, no estar a la altura de lo ofertado y vendido con el consiguiente perjuicio para el cliente, introduciendo en el mercado alimentos careciendo de las exigencias legales y sanitarias para un consumo seguro. Las diligencias instruidas han sido entregadas en el Juzgado de Instrucción de Burgos.