Instalados los sensores para la medición de la calidad del aire en la Avenida de los Cipreses

En total, se implantarán 35 dispositivos de este tipo, denominados “motas” en esta avenida y en la calle Álvaro Gil
Aquellos que hayan pasado por la Avenida de los Cipreses han podido ver diferentes sensores, de color verde, que medirán la calidad del aire. En total, se implantarán 35 dispositivos de este tipo, denominados “motas” en esta avenida y en la calle Álvaro Gil.

Esta iniciativa, promovida por el Ayuntamiento de Salamanca y el centro tecnológico Cartif, pretende dar un nuevo paso en el desarrollo del proyecto, pionero en España, RESCATAME — LIFE 08 ENV / E/ 000107 `Red Extensa de Sensores de Calidad del aire para una Administración del Tráfico urbano Amigable con el Medio ambientE´, que persigue reducir los niveles de contaminación derivados del tráfico.

El concejal de Medio Ambiente, Emilio Arroita, acompañado de la directora de Gestión de la División de Medio Ambiente del Centro Tecnológico Cartif, María Dolores Hidalgo-Barrio, ya colocaron el pasado 7 de octubre parte de los 35 sensores de medición de la calidad del aire.

Emilio Arroita recordó que esta actuación corresponde a una de las fases incluidas en el citado proyecto que acogió el Ayuntamiento de Salamanca con una duración de tres años (2010-2012) con la idea de “dar un paso más en el control de la contaminación atmosférica originada por el tráfico rodado”.

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

La colocación de las motas se realiza después de varios meses de trabajo en los que se ha recopilado información sobre la meteorología en la zona, concentraciones de fondo de los contaminantes, señalización de tráfico y flujo de tráfico.

De los estudios realizados en estos meses se ha llegado a conclusiones como que las concentraciones más elevadas de óxidos de nitrógeno se dan en los meses más calurosos y que cuando hay niveles altos de dióxido de nitrógeno no hay niveles altos de ozono.

Asimismo, el estudio demuestra que ninguno de los contaminantes estudiados, en ninguno de los casos, supera el valor límite establecido por la legislación vigente.

Una vez que concluya la fase de medición de las “motas” continuarán desarrollándose las fases incluidas en el proyecto y se estará en condiciones de seleccionar los mecanismos de control de tráfico más viables y adecuados a la ciudad de Salamanca.

El ambicioso proyecto está coordinado por el centro tecnológico Cartif y sus socios son, además del Ayuntamiento de Salamanca, la Sociedad de Estudios PyG y el European Business and Innovation Centre Network. Su coste es de unos 2,5 millones de euros y está financiado por el programa europeo LIFE+, para la aplicación de tecnologías novedosas.

Este programa contribuirá en la búsqueda de soluciones para disminuir las emisiones contaminantes procedentes del tráfico de vehículos. En Salamanca, se estima que esta contaminación representa entre el 75 y el 80 por ciento de la contaminación total de la ciudad.