Iniesta dirige, Messi ejecuta

GOLEADORES. El argentino en dos ocasiones y Xavi dieron la victoria al Barcelona ante un Arsenal inoperante en ataque.
EFE
La maestría de Andrés Iniesta, fundamental en la dirección, y el carácter letal de Leo Messi, autor de dos tantos, llevaron al Barcelona a los cuartos de final de la Liga de Campeones tras superar al Arsenal (3-1), en un partido que lo tuvo todo. El Barça, que estuvo soberbio desde el minuto 25, sufrió demasiado. Marcó al borde del descanso y se encontró con un autogol de Sergio Busquets en el minuto 53. Una absurda expulsión de Robin van Persie, en el minuto 56, y dos tantos más (Xavi y Messi, de penalti) presidieron un partido trepidante. En el último suspiro, con unos gunners derrengados por el esfuerzo, Javier Mascherano, uno de los mejores del Barça, salvó la eliminación al adelantarse a Bendtner a dos minutos del final.

Planteó Wenger un partido a la contra con una distancia abismal entre la pareja de centrales del Arsenal y su portero. Una invitación del técnico alsaciano a Guardiola y un monumental atasco en el centro del campo, donde hasta diez futbolistas, en una mezcla de talento y fuerza, pugnaban en una lucha de estilos.

El balón fue del Barça desde el primer minuto, nada extraño. El primer remate a puerta fue una falta lanzada por Alves y que provocó la lesión de Szczesny. El meta tuvo que retirarse en el minuto 19. Adelantó sus líneas el Barça. Empezó a recuperar el balón cada vez más cerca del área y a los azulgrana, a pesar de no estar muy finos y ofrecer un juego demasiado horizontal, sólo les faltaba establecer una buena conexión en ataque o que apareciera Messi.

En el tiempo añadido del primer tiempo, solo ante Almunia tuvo demasiado tiempo para pensar y remató a las manos del meta inglés. En la siguiente, una jugada muchísimo más complicada, el argentino no tuvo piedad. El 1-0 nació en una recuperación al borde del área. Una genialidad de Iniesta, que dio un pase entre tres defensas, un control imposible de Messi, con un medio sombrero sobre la salida de Almunia, y un remate a puerta vacía. No era un videojuego, fue real, el tanto, que clasificaba momentáneamente al Barça llegó al borde del descanso, el mejor momento.

Y de la manera más kafkiana, sin rematar a puerta, el Arsenal se encontró con el empate en el minuto 53. Busquets marcó en propia puerta a la salida de un córner.

Las emociones prometían no acabar aquí. Un minuto después, Villa volvió a perdonar y en el 56, Van Persie, que tenía una tarjeta amarilla, fue expulsado por rematar después de que Bussaca hubiera detenido el juego.

El partido se volvió loco, el Barça, con uno más, olía la sangre en cada acción y parecía que su intensidad se estaba convirtiendo en ansiedad. Hasta que volvió a aparecer el mago Iniesta. Otro pase entre líneas, como en el primer gol, el destinatario esta vez fue Xavi, que no falló e igualó la eliminatoria en el minuto 68. Tres minutos después, el Camp Nou respiró más tranquilo. Otro pase interior, de Xavi para Pedro, finalizó en penalti de Koscielny, que no vio tarjeta amarilla. Messi puso el 3-1.

Se fue Rosicky y después, entre pitos, Cesc. El equipo de Guardiola tenía que matar el partido para no sufrir más. Al final, Mascherano salvó una clarísima jugada de Bendtner en el minuto 88. El Barça volvió a eliminar al Arsenal, como el año pasado, y vuelve a estar entre los ocho mejores.