Informes municipales advertían en 2012 del importante deterioro que sufría el Multiusos

El Ayuntamiento de Salamanca fue conocedor de la mala marcha de la concesión en mayo de 2012 y diferentes informes constataron la falta de mantenimiento dos años antes de que se rompiera el contrato.

La situación del Multiusos Sánchez Paraíso, una instalación millonaria sumida en un enorme deterioro, no es precisamente una novedad para el Ayuntamiento de Salamanca. De hecho, el consistorio y su equipo de Gobierno hace años que tienen conocimiento fehaciente de la mala marcha de la concesión y, concretamente, de la falta de mantenimiento por parte de la empresa concesionaria. Una práctica que ha derivado en su mal estado actual, por el que el Ayuntamiento quería gastar 2,2 millones de euros de fondos municipales para su arreglo y posterior cesión a una empresa privada.

 

El informe que tienen los grupos de la oposición sobre el nuevo pliego de condiciones del Multiusos refleja los reiterados avisos que los técnicos municipales han hecho sobre la situación de esta instalación. Avisos a los que el equipo de Gobierno, ya bajo el mando de Alfonso Fernández Mañueco, hizo oídos sordos.

 

Según los documentos municipales, entre mayo y junio de 2012 empezaron a llegar al Ayuntamiento de Salamanca reclamaciones de empresas proveedoras del Multiusos a las que la empresa concesionaria, entonces ProSport, no abonaba las facturas. Fue pocos meses después de firmar el contrato, que se concedió en abril de 2012, y aquello generó una primera preocupación, pero ninguna actuación concreta por parte de los responsables municipales.

 

A este capítulo siguió uno todavía más grave. Sólo seis meses después de asumir la gestión, la concesionaria ya había descuidado el mantenimiento de la instalación. Así se constata en los diferentes informes que, entre octubre de 2012 y marzo de 2013, evacuaron los técnicos municipales. Fueron encargados para conocer el estado real del Multiusos tras las quejas no sólo de los proveedores, sino de usuarios y empleados.

 

Aquellos informes, según reza en la documentación del Ayuntamiento, constataron el deterioro del pabellón y de su anexo de las pistal de pádel. Sin embargo, nada se hizo, y de hecho el consistorio no rompió el contrato definitivamente hasta octubre de 2014. Es cierto que es un proceso complicado, pero desde los primeros avisos habían pasado más de dos años.