Incertidumbre por el edificio de Caja Duero en la plaza de Trujillo

La empresa encargada de la construcción, en suspensión de pagos. El presidente de la entidad, Julio Fermoso, cree que en dos meses debería finalizar la obra, aunque “ahora debemos esperar”
A.R.L.

La metamorfosis de la plaza de Trujillo es prácticamente una realidad, así es que por este motivo el alcalde, Julián Lanzarote, el concejal de Fomento, Salvador Cruz, y el presidente y el director de la Obra Social de Caja Duero, Julio Fermoso y Antonio Sánchez Puerto, respectivamente, visitaron la zona para comprobar la evolución de los trabajos que cuentan con un presupuesto de 575.000 euros y que sufragan las entidades que representan –la entidad financiera asume el coste íntegro del ágora y las obras en las calles adyacentes las sufragan a partes iguales– y que servirán de entorno al nuevo edificio que ultima la caja destinado a las nuevas tecnologías con vocación sociocultural.

Las mejoras en esta zona del barrio de San Isidro afectarán al pavimento, a la red de saneamiento y de abastecimiento, alumbrado público, señalización, mobiliario urbano y a las redes de titularidad no municipal de distribución de energía eléctrica, telefonía, telecomunicaciones y gas natural. De esta manera, merced a la colaboración se crearán un nuevo espacio peatonal y zonas verdes, además de la urbanización de una calle adyacente.
¿Cuándo finalizarán las obras? La empresa encargada es Teconsa, inmersa en un concurso de acreedores, así es que ni Cruz ni Fermoso acertaron a anunciar un plazo fijo, aunque sí pronosticaron una posible culminación. “Esta circunstancia está imposibilitando rematar el interior del inmueble. Esto entorpece la labor de la ejecución, pero esperamos que si se puede resolver la situación con el administrador judicial a finales de verano ya esté terminada la construcción”, reconoció el concejal de Fomento, mientras que Fermoso advirtió “la complejidad de la aplicación de la Ley Concursal, donde los administradores son los responsables del contrato entre empresa y adjudicatario. Ahora las partes tenemos que dar un paso atrás y esperar a que nos resuelvan la situación. ¡Qué más nos gustaría que en un par de meses se acabara la obra, que era el plazo de culminación que tenía entendido! No depende de nosotros y lo lamento por los vecinos, por las incomodidades para los habitantes del barrio, aunque espero que sea pronto”, aseguró tras piropear al proyecto (“una maravilla”).

Las calzadas tendrán un único sentido con un ancho de 3,25 metros y con aparcamientos en batería en un barrio con cerca de medio millar de viviendas construidas por Caja Duero durante la década de los 60 y finalizadas en 1972.