Iglesias salva puestos a dedo y de nueva creación con pequeñas concesiones para el resto de la plantilla

Javier Iglesias y Chabela de la Torre.

Iglesias y De la Torre sacan adelante la creación de 25 nuevos puestos, muchos de libre designación, que los sindicatos rechazaron el año pasado. Esta vez el tiempo ha corrido a su favor y tenían la ventaja de poder aprobarlo sin contar con los representantes de los trabajadores.

El presidente de la Diputación, Javier Iglesias, ha anunciado rápidamente, para terminar su rueda de prensa de presupuestos, que había llegado a un acuerdo unánime con los sindicatos de La Salina sobre la modificación de plantilla con la que va a crear 25 nuevos puestos, varios de ellos a dedo, fundamentalmente para altos cargos. Iglesias ha remarcado la unanimidad, dando a entender que la profunda modificación de la RPT, que afecta a medio centenar de puestos en total, tenía las bendiciones de los representantes de los trabajadores. Sin embargo, no es del todo así.

 

Desde que el martes TRIBUNA desvelara los planes de la Diputación, el equipo de Gobierno ha mantenido intensas reuniones con los sindicatos. Han sido tres días de tira y afloja, pero bajo una premisa clara: Iglesias podía aprobar sus planes sin contar con los representantes de los 800 trabajadores de La Salina porque la mesa es consultiva. Con este trasfondo, los representantes sindicales sólo han podido arañar pequeñas mejoras para la plantilla y, a cambio, han tenido que dar de paso la creación de 25 nuevos puestos, muchos de libre designación, con complementos de miles de euros. Hay acuerdo, sí, pero una parte ha cedido mucho y la otra, bastante poco.

 

Esto significa que Iglesias y la diputada de economía, Chabela de la Torre, sacan adelante el plan que ya presentaron a finales de 2015 para crear más puestos a dedo y engordar la plantilla de la Diputación. En diciembre pasado obtuvieron el rechazo frontal de los sindicatos, que contaron con una ventaja: no había tiempo para negociar y sin RPT, no hay presupuestos. Al querer aprobar las cuentas (se hizo a finales de enero), el equipo de Gobierno tuvo que renunciar a sus planes para la plantilla.

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