Iglesias enoja a propios y extraños con un discurso inoportuno y mirando a su escaño en el Senado

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El presidente de la Diputación dedica la mitad de su discurso a enunciar el argumentario interno sobre la parálisis política y convierte el Día de la Provincia en un mitin. Estupor y enfado entre alcaldes y concejales de todos los colores políticos.

El discurso de Javier Iglesias en el día de la provincia ha generado una mezcla de estupor y rechazo que abarca todo el espectro político provincial. Quizás no en la primera fila, donde se sientan los concejales de la capital o los diputados y senadores, pero sí entre los alcaldes de una provincia que sufre la despoblación, la falta de oportunidades y enormes dificultades para prosperar. Alcaldes ajenos, de otras formaciones, pero también del propio PP.

 

Tras empezar reconociendo el honor de distinguir al padre Antonio Romo por su larga trayectoria de solidaridad con los más desfavorecidos, ha asegurado incluso que los logros de una persona tan sencilla le hacían "confiar en la capacidad del ser humano para emprender los mejores y más grandes proyectos que se propone". Iglesias ha equiparado a alcaldes y concejales de la provincia con esta categoría, pero justo ahí su discurso se ha transformado en mitin político y las caras de esos mismos cargos electos se han tornado estupor e indignación.

 

Iglesias ha dedicado toda la segunda mitad de su intervención a reforzar los argumentarios de partido y la postura del PP con respecto a la situación política de los últimos meses, sin Gobierno ni perspectivas de tenerlo. Como si fuera Rajoy o alguno de los vicesecretarios de su partido, Iglesias ha desgranado todas las frases hechas de los populares en su estrategia política. "Es incomprensible la celebración de terceras elecciones"; "está plenamente justificado el hartazgo y la incomprensión de los ciudadanos, que no acertamos a entender por qué no valen los resultados electorales"; "lo que no funciona es la actitud cortoplacista y miope de los que buscan, después de celebrar las segundas elecciones, un interés distinto al interés de España"; "debemos huir de la frivolidad de análisis interesados, de opiniones sesgadas y de aquellos que pretenden hacer de la inestabilidad su propia fortaleza"; "España debe formar gobierno ya"; "ni España ni los españoles nos podemos permitir continuar con espectáculos poco edificantes que sólo contribuyen al empobrecimiento moral y material de la propia sociedad española"...

 

El uso del argumentario parece responder más a un interés por destacar como senador, su otro cargo remunerado además del de presidente de la Diputación, donde Iglesias parece atisbar más su propio futuro político que en la propia institución provincial, que tiene abandonada a todas luces. Hace unos meses que sorprendió su decisión, como presidente del partido en Salamanca, de autonombrarse candidato al Senado y es el único presidente de toda España que es también senador. Su cambio de sillón le ha reportado importantes ingresos, ya que a la asignación de senador suma las dietas por ser de fuera de Madrid y, en la pasada legislatura, un extra por cargo en una comisión.

 

 

REACCIONES INMEDIATAS

 

Su discurso, claramente partidista, ha generado reacciones sin salir del propio patio de La Salina. "No ha sido un discurso, lo de hoy ha sido un mitin en toda la regla. Desde luego el presidente ha demostrado hoy su preferencia, su preferencia entre la provincia y el Gobierno central. Con su discurso mitinero se ha decantado por su carrera política en el Senado. Ha dejado de un lado las posibles soluciones a los problemas, múltiples problenas de la provincia, para manifestar cual es su verdadera preocupación", ha lamentado la portavoz del PSOE, Carmen García.

 

"Hoy ha hecho un discurso con una falta total de respeto hacia los concejales y alcaldes, y sobre todo a la persona de Antonio Romo, una persona altruista, y las únicas palabras del presidente se han basado en hacer carrera política, su carrera política. El discurso de hoy está orientado a obtener nuevamente la presidencia en alguna comisión del Senado. Si es por esto, se lo ha ganado. También se ha ganado la repulsa de todos los alcaldes y concejales representados aquí", ha dicho.

 

Desde Ciudadanos, también perplejidad. “La segunda parte del discurso ha sobrado. Debería de haber hablado de la provincia y dejar a un lado la política nacional. Hoy es un día festivo para los alcaldes de la provincia, debería de haber aprovechado su discurso para hablar del trabajo y la unión en la provincia, no para dar un mitin político.  Ha dejado a un lado ser presidente de la Diputación por su cargo en el Senado “, ha dicho su portavoz.