Iglesias acelera el presupuesto de la La Salina para evitar votarlo empatado con la oposición

El presidente de la Diputación, Javier Iglesias, en primer plano (Foto: N. S. Z.)

Presenta este jueves el proyecto de presupuestos: el año pasado lo dio a conocer el 29 de diciembre. Trata de adelantar la tramitación porque la baja de la vicepresidenta dejaría empatada la votación y no quiere hacer concesiones al resto de grupos.

El presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, ha adelantado más que nunca la tramitación del proyecto de presupuestos, algo que suele quedar para el último mes del año y que, de cara a 2017, ya conoceremos este día 29 de septiembre. Son tres meses antes que el año pasado, sin ir más lejos, porque el presupuesto actual lo presentó el 29 de diciembre, a dos días del final de año. Y no fue una excepción: en su primera legislatura siempre esperó al último mes del año no sólo para la aprobación, sino para hacer la preceptiva presentación previa.

 

Pero, ¿por qué ha adelantado tanto el trabajo? Desde hace semanas el PP insiste en que había que desbloquear el Gobierno de la nación, entre otras cosas, porque sin ejecutivo no era posible establecer las transferencias que llegan al resto de adminsitraciones, como las diputaciones, municipios y comunidades autónomas, y sin saber cuánto iban a recibir del Estado todas estas instituciones no podían hacer sus presupuestos. El hecho de que la Diputación de Salamanca se lance a anunciar sus cuentas desbarata ese argumento.

 

Detrás de esta 'prisa' está la situación en la que quedará dentro de unas semanas el pleno de la Diputación. La vicepresidenta y diputada de economía, Chabela de la Torre, está próxima a su baja por maternidad. Cuando pase a esta situación, dejará a su grupo con 12 diputados, una docena de votos. Son los mismos diputados, y votos, que tienen los tres grupos de la oposición en La Salina. En un empate entre votos favorables al presupuesto, los del PP, y negativas de PSOE, Ciudadanos y Ganemos, quedarían sobre la mesa.

 

Eso podría obligar a Iglesias a hacer concesiones a los grupos de la oposición, que tienen un largo listado de proyectos, propuestas y peticiones que el equipo de Gobierno atiende a cuentagotas y que bien podrían introducir a cambior de una abstención.