Ibarrola presenta su visión sobre la inteligencia emocional y la inteligencia espiritual

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Experta en inteligencia emocional, inteligencias múltiples, musicoterapia y educación de las emociones, ha visitado la Universidad Pontificia de Salamanca. 

La psicóloga, experta en inteligencia emocional, Begoña Ibarrola, ha comenzado su intervención presentando a la posibilidad de que existen personas de éxito, pero que a nivel emocional son muy inmaduras "medimos la madurez de una persona cuando tenemos en cuenta las relaciones emocionales y cognitivas", afirmó.

 

La experta se ha referido al concepto de 'Inteligencia', contexto en el que nace la 'Teoría de Inteligencias Múltiples' de Gadner. Ibarrola ha hablado del potencial que tienen todas las personas "pero que no se desarrolla en todo el mundo porque requiere de unos requisitos". Aludiendo a la Teoría de Gadner, la psicóloga ha destacado que la inteligencia emocional "se desarrolla mediante la educación y se manifiesta de forma distinta según la cultura".  Para poder desarrollar esta inteligencia emocional son imprescindibles cuatro requisitos: valoración por parte del entorno; proporcionar oportunidades de entrenamiento; dedicar tiempo y recursos a su desarrollo y un esfuerzo personal, constancia y persistencia. "El aprendizaje es un proceso interior, por eso los padres pueden favorecer la auto-motivación, pero es el alumno el que se auto-motiva", afirmó.

 

Ibarrola ha explicado las dos inteligencias que son la base de la Inteligencia Emocional: la inteligencia intrapersonal, basada en la capacidad de conectar con tu mundo interior donde "la interioridad da una profundidad y es opuesta a la superficialidad" y la inteligencia interpersonal, "que consiste en manejar el conocimiento de una forma adecuada y no tratar a todos igual".

 

La ponente se ha referido también al concepto de la 'Emoción', como "una reacción provocada por un estímulo, que se puede disimular". Y ha definido las emociones primarias (alegría, miedo, tristeza, enfado, asco, sorpresa) como emociones básicas "que tenemos que aprender a manejar".

 

Ibarrola ha hablado del modelo de Bisquerra que trabaja con competencias como: la 'competencia emocional' (centrada en identificar las emociones, conocer las fortalezas y limitaciones, autoconfianza y autoestima). "Si no me conozco no voy a poder abordar la dificultad de la vida". La competencia 'gestión de uno mismo' (centrada en aprender a estar en calma, controlar el estrés, pensar en positivo, esfuerzo y persistencia). O la 'competencia social' (basada en crear empatía, capacidad de escucha, comprensión del otro, comportarse según las normas, tener sentido del humor, etc.).

 

La conferenciante ha querido presentar su visión sobre lo que se llama la 'Inteligencia Espiritual' porque "si no se desarrolla, el ser humano no está completo", aseguró. "La capacidad de hacerse preguntas trascendentes es imprescindible, por eso me parece un drama que se quite la Filosofía de los planes de estudios porque desaparece la capacidad de pensar", apuntó. Para la ponente el desarrollo espiritual es el proceso de maduración de una dimensión humana "y se puede desarrollar a través de estrategias pedagógicas". La Inteligencia espiritual influye en todas las áreas del curriculum "es una dimensión susceptible de mejora y potenciación mediante acciones educativas", afirmó.

 

Para concluir Ibarrola ha indicado que "los conocimientos no transforman a nadie, lo que es transformador es la experiencia". "Dar excesivos conceptos a niños pequeños creyendo que van a desarrollar su inteligencia espiritual es un error", afirmó. "Sin experiencia solo aumenta la información, no hay capacidad de transformación".

 

Para la psicóloga la clave más importante de la Inteligencia Espiritual es la competencia del autoconocimiento junto con la interdependencia, la empatía y la compasión. "La madurez emocional no tiene que ver con la espiritual. Nos encontramos con adultos que son "patosos sociales" porque no son empáticos y sin embargo hay niños que son compasivos". "Hay habilidades de vida interior como aprender a mirar, meditar, etcétera que dan madurez y profundidad al ser humano y permiten equilibrar las otras dimensiones", afirmó. "La inteligencia espiritual se desarrolla trabajando los valores que se convierten en virtudes", concluyó.

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