Hydria, una librería con encanto

Con 34 años en su haber, hace un año que sufrío una remodelación que supuso la creación de una cafetería y de una sección de música y cine en el mismo establecimiento.

La historia de la librería Hydria es similar a otras que quieran tener una continudad con el paso de los años, ya que al igual que el resto, intenta sobrevivir haciéndolo lo mejor posible, estando al día de las novedades, y así, responder a la demanda de sus clientes. Pero las similitudes acaban ahí, porque Hydria no es una librería al uso.

 

Nacida en 1980 y con 34 años en su haber, Hydria, cuyo nombre proviene paradójicamente de una vasija griega -durante dos o tres años sus mismos dueños también vendían cerámica-, hace poco más de un año que sufrió una remodelación, lo que implicó la creación de una cafetería en el mismo establecimiento, además de una sección de discos y vinilos, y otra de DVDs.

 

(Foto: Patrica Hernández)

 

El objetivo de este cambio claramente era el de captar y fidelizar a la gente, puesto que la situación tampoco es demasiado optimista. Y es que a pesar de su propuesta innovadora, la crisis no le ha pasado desapercibida: “Nos está afectando muchísimo, como en todos los sitios. En este país no se ha librado nadie, excepto los que tenían y siguen teniendo incluso a lo mejor más”, sostiene Suso, uno de sus responsables.

 

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que “las cosas cambian y por ello intentas que la gente esté a gusto, por ejemplo, que en vez de pasar y decidir si cogen o no un libro, puedan estar tranquilos viendo detenidamente el que quieran”.

 

Por otro lado, cabe destacar la apuesta por la cultura de Hydria, ya que en un año y medio se han organizado allí unas 100 actividades, en las que se incluyen presentaciones de libros, conciertos, actuaciones teatrales o tertulias. Estas quedarán suspendidas en verano al ser una época en la que “ni hay gente ni estudiantes. Además, necesitamos descansar, porque llevarlas a cabo exige más esfuerzo y más horas, pero las retomaremos en septiembre”.

 

Los clientes también agradecen el trato de los dependientes y que estos les recomienden libros, aunque suelen saber lo que quieren, “a lo mejor te preguntan algo, pero vienen por cosas determinadas que a ellos les gusta. Se vende de todo, hay quien reclama novela negra, histórica o literatura especial”.

 

(Foto: Patricia Hernández)

 

Respecto a las ventas, “los ‘best sellers’ han pasado a la historia, se han visto afectados por la crisis y por las tablets y los eBooks. Ahora hay un culto un poco raro, ya que por ejemplo a Matute lo están pidiendo mucho. Algunos también dependen de la reseña que hagan de ellos los periódicos o medios culturales, lo que puede relanzar su venta”, concluye Suso, lector empedernido donde los haya, al igual que todas las personas que se pasan cada día por la inusual librería Hydria, que ahora además acoge a melómanos, cinéfilos o simplemente a aquellos que quieran tomar un café en buena compañía.