Héctor Yuste / Jugador de la UDS

 
Teresa sánchez

El suyo no fue un fichaje de esos llamados culebrón, ni tampoco el más celebrado porque muchos otorgaban a Yuste y a sus 22 años el cartel de valor de futuro más que de presente. Fuera del campo no se trata de un futbolista que llame la atención –más allá de su envergadura–, sino más bien al contrario debido a su aparente timidez y, sin embargo, con el paso de las jornadas se está convirtiendo en fundamental. Partidos como el de Valladolid o Albacete, en los que su disciplina y despliegue físico fueron notables, van engrandeciendo su importancia, máxime cuando la nómina de medioscentros ha quedado reducida por la baja de Miguel.
¿Cómo califica Héctor Yuste su progresión particular?
Me veo bien porque cuanto más juegas, más confianza adquieres. En los últimos partidos me estoy notando más suelto.

¿La evolución que ha habido en el sistema de juego ha favorecido que encontrara su sitio?
Quizás sí. Es cierto que he ido viendo confianza por parte del míster pero eso no es algo que me pase a mí, sino a todos. Cuanto más juegas, mejor y encima el equipo está bien y eso te hace tener más confianza. Ahora el sistema es distinto, tengo cerca a un jugador de un corte similar y con el otro tenía gente con unas características diferentes pero también creo que el sistema lo hacen los jugadores y cualquiera vendría bien porque hay jugadores para ambos. Sí es cierto que ahora mi parcela en el campo es más definida.

¿Qué ‘pero’ se pondría?
Yo, muchos. Veo fallos en mí y me gusta tratar de corregirlos. Creo que ofensivamente aún me queda mucho y es lo que intento corregir. Estoy en un puesto que, además de robar, debo darle más fluidez y hacer que todos jueguen más fácil.

¿La baja de Miguel hace que sienta mayor responsabilidad?
Cuando él estaba era igual. Él no puede participar y ahora falta un compañero pero hay otros en la plantilla que pueden jugar como Zamora. Así que no puedes confiarte porque es una posición que está cara.Hay que estar siempre ahí.

Su ventaja es que a cualquier compañero se ha adaptado bien.

Lo tiene que decir el míster. Él habla conmigo, es el que pone, el que quita y el que al final tiene que poner y lo que trato es de devolver la confianza.

Es su primera temporada fuera de Cartagena. ¿La adaptación es tan rápida como parece?
Estoy supercontento y eso que tuve mis dudas porque era la primera vez que salía. Pensaba que me costaría más pero encontré un vestuario muy bueno. Una piña y me facilitaron todo. No encontrarme solo y encima es una ciudad preciosa y el equipo va bien.

¿Esperaba estar entre los mejores a estas alturas?
No me fijé metas ni hacia arriba ni hacia abajo y por suerte hemos empezado bien pero eso no quiere decir que el club tenga que cambiar de objetivo. Está claro que es una categoría larga, difícil y cuanto antes consigamos esos 50 o 52 puntos, antes podrás buscar otras cosas. Tenemos las ideas claras.

¿Ve alguna coincidencia con lo que le pasó la temporada pasada?
El Cartagena sin hacer ruido se situó arriba y todo fue por empezar bien, coger el colchón de puntos y que nadie contaba con ese equipo. Eso da confianza, así que a lo mejor ahí hay alguna coincidencia.

¿Qué le sorprende de lo que se conoce como entorno en el caso de la UDS?
La calidad humana que hay, de verdad. Sólo he encontrado gente buena, que te ayuda. Había escuchado que era una ciudad donde el público exigía y por ahora están perfectos, de diez porque ha habido días que no hemos estado tan bien y han seguido. La gente es futbolera y siempre está.

¿Está dominado ya el tema de las tarjetas?
Sí, porque empecé... Me muevo en una zona en la que hay circunstancias del juego que te fuerzan a hacer alguna falta. Me paré en tres, después la expulsión y también tuve alguna por protestar y sobre todo tengo que tratar de corregir eso. Que si son tarjetas por lo menos que sean para el bien del equipo, para ayudar y no como esa expulsión que tuve, que soy consciente de que perjudicó bastante.