Hecha un cuadro

La esperanza con la que afrontaba la Unión Deportiva Salamanca su partido en el Rico Pérez se convirtió en una pesadilla. Cuatro goles, tres expulsiones y un cuarto jugador que no podrá participar la próxima semana por acumulación de tarjetas. Todo un cuadro, consecuencia de un encuentro en el que el equipo salmantino mostró menos ambición de lo recomendable y encima se encontró con un colegiado veloz a la hora de desenfundar, que acabó por sarcarle de sus casillas.
Teresa Sánchez

El Salamanca intentó de inicio llevar el partido a su terreno. Bien colocado sobre el campo, replegado cuando atacaba el Hércules y sin dejar espacios, estirándose sin descolocarse cuando se hacía con el esférico, el conjunto unionista dependía de la presencia de Salva Sevilla para salir en jugada elaborada. Si lo encontraba, conseguía al menos rebasar el centro del campo tocando con paciencia pero con poca profundidad, sino la máxima era no conceder al rival y tratar de que pasaran los minutos buscando que la intranquilidad hiciera presa del conjunto alicantino.

Consiguió frenar el empuje inicial de un Hércules que llevaba la iniciativa pero sin inquietar a los charros. De hecho fue el unionista Perico el primero en probar fortuna con un disparo sobre la portería de Calatayud, que se marchó fuera. La acción no fue más que una isla en un oceáno porque a partir de ese momento fue el Hércules el que buscó mucho más a Biel. Tiago, priemro y Tote, después remataron fuera en dos acciones en las que ganaron la espalda a los defensores por la izquierda. Era en esa banda donde se vislumbraba un pequeño agujero pero D’Alessandro decidió retocar la derecha, donde decidió no mantener a Gañán tras la tempranera amarilla que había visto. Justo cuando el Salamanca realizaba el cambio y Lombán ganaba el área, el Hércules botó un saque de esquina y aprovechó el desajuste en las marcas de la zaga salmantina para hacer su primer gol. Golpeó Sendoa, tocó Danciulescu y en el segundo palo, libre de marca, Tote cabeceó al fondo de la portería.

En desventaja el planteamiento inicial de los charros no tenía sentido y se hacía necesario que adelantara sus líneas. Salva Sevilla botó un par de faltas con pero Calatayud resolvió bien y evitó que Murillo contactara cómodo con el balón en la más peligrosa de ellas.

El míster charro retocó su dibujo en el descanso, situando a dos hombres arriba en busca del empate y, aunque poco a poco, el equiposalmantino iba ganando metros y sumaba dos nuevas aproximaciones merced a las faltas golpeadas por Salva. En una de ellas el portero local sacó con la rodilla un balón peinado por Goiko y al rechace no pudo llegar Linares.

Aunque sin agobiar, la UDS sí parecía dispuesta a ir a por el empate pero cualquier posibilidad de remontar el partido desapareció a partir del minuto 68. El Hércules colgó un balón al área salmantina y Goiko derribó con claridad a Delibasic. El colegiado no sólo se cobró el penalti sino que además expulsó al defensa salmantino y la reacción en cadena fue nefasta. Primero protestó Salva, que ya tenía una amarilla y vio como el colegiado le enseñaba la segunda y le mandaba directo a vestuarios, después Farinós transformó la pena máxima y a continuación Rossato se fue directamente a increpar a un Lesma López que no dudó en desenfundar y sacarle otra roja directa.

Apenas había transcurrido un minuto y el Salamanca se encontraba con un gol más y tres hombres menos con veinte minutos aun por delante así que lo mejor era encomendarse a la misericordia de un Hércules que vio el momento propicio para aumentar un golevarege que en la resolución final de la Liga puede ser clave. Desarbolados los charros, que hacían lo que buenamente podían, fue imposible evitar que llegara el tercero, en un intento fallido de Cuéllar por despejar que acabó en la portería, y el cuarto, de Kiko, totalmente libre de marca.