“He vivido los peores años y los más ingratos de la remolacha”

Juan Manuel Redero abandonará el cargo el próximo 9 de octubre con la celebración de elecciones

Un lustro llevando las riendas de un sector tan complicado y que ha cambiado radicalmente hasta perder el ritmo respecto al resto son suficientes “porque los cargos no son para perpetuarse en ellos”. Fiel a su palabra abandona la presidencia de la Remolachera Salmantina Sociedad Cooperativa con la satisfacción del trabajo bien hecho y con más disgustos que alegrías pero sin descansar hasta dejar la cooperativa saneada con el único beneficio del colectivo.

Ser políticamente incorrecto le ha creado pocos “pero buenos amigos” y algún que otro enemigo pero siempre siguiendo unos principios personales y profesionales. Ahora, seguirá “echando una mano al que venga” después de pasar muchas dificultades en sus inicios que ha sabido vencer, igual que las palabras que le pregonaban a voces que no se fuera.

¿Por qué ha llegado el momento de decir “basta”?
Desde el principio, cuando asumí la presidencia de la cooperativa dije que iba a estar una legislatura, que se ha alargado más por otras cuestiones del Consejo, y siempre he creído que los cargos no son para perpetuarse en ellos porque puede perderse la ilusión al tiempo que coger malas costumbres. Fue una decisión personal que hoy sigo pensando que es la acertada y creo que es bueno.

¿Cómo deja la cooperativa en relación a como la encontró?
Cogí una cooperativa cuyo patrimonio pasaba por ser, por un lado lo que es el mueble de la misma y una cuota de socios y de remolacha bastante grande. En el primer activo que es el patrimonio, se ha conservado, pero en la segunda parte, el activo y las toneladas, no ha sido posible porque en los ámbitos europeo y nacional no han permitido que así sea y se ha tenido que abandonar el 50% de la producción y, por tanto, el 50% de los productores.

Los socios que quedan sin todos activos, en torno a 400, mientras que cuando yo llegué había más de mil, pero un porcentaje muy alto eran inactivos y que no tenían vinculación con el grupo remolachero.

¿En qué situación deja el sector como presidente de la Remolachera?
La realidad es que durante mi mandato, creo que he vivido los peores años y los más ingratos de la remolacha. Con la reforma se nos ha obligado a perder el 50 por ciento de la producción por lo que también se han perdido el 50% de los productores y explotaciones y hemos tenido que ajustar la cooperativa a la realidad actual.

Esto conlleva haber tenido que ejecutar despidos, sin duda lo más duro e ingrato del mandato; hemos tenido que ajustar y minimizar los gastos políticamente muy incorrectos como los viajes a Zaragoza, pagar por asistir a las asambleas, quitar las dietas en los consejos rectores, anular el sueldo del presidente y nos hemos ajustado el cinturón empezando por la cabeza hasta el último.

Esto, junto al establecimiento de una cuota, que nunca se había cobrado, son las medidas necesarias y los socios lo han entendido a la perfección y por eso hoy la casa se mantiene y se sostiene saneada.

¿Qué pasos seguirá el sector a partir de ahora?
Mi visión es que la remolacha (ojalá que no) tiene un panorama feo si se eliminan las cuotas en el ámbito europeo. Es verdad que hay indicios de que la empresa, British Sugar, le está empezando a ver las orejas al lobo y en Andalucía está tomando medidas encaminadas a apoyar el cultivo, pagando el 50% de la semilla al agricultor o ayudando el transporte, primando el arranque temprano… para hacer el cultivo más atractivo.

Pero la realidad es que o toman cartas en el asunto, inyectando dinero al cultivo o la cosa se pondrá muy difícil y eso debe hacerlo la empresa. No podemos pedir más a las administraciones y me gustaría aplaudir a la consejería de Agricultura porque ha apoyado al sector por lo menos hasta el año 2014.

De su etapa al frente de la Remolachera, ¿qué ha sido lo mejor?
La ilusión con la que uno afronta estos retos, los amigos que uno hace en el camino, que son pocos y algún conocido.

¿Y lo peor?

La sensación de luchar contra cosas en las que poco puedes hacer y a una persona como yo, que no se doblega a intereses de ningún tipo y busca los intereses del colectivo, el haber tenido unas relaciones muy poco buenas con la empresa, con la azucarera porque su postura ha sido querer llevárselo todo y ceder a muy pocas cosas.

¿Ha notado siempre el apoyo de la gente?
La verdad es que la mayoría de los socios creo que ha confiado en mí y ha tenido un apoyo amplio pero ser políticamente incorrecto me ha creado problemas en los ámbitos de la empresa o negociaciones pero no con los socios porque mi postura siempre ha sido honrada en la defensa de la provincia aunque también me he podido equivocar. Pero los agricultores lo han entendido y eso es lo importante.

¿Deja en buenas manos la cooperativa?
Sí, sin duda. Posiblemente forme parte del Consejo Rector, pero solo como un vocal más porque en lo que pueda intentaré ayudar al nuevo presidente. No me voy a posicionar con nadie y lejos de lo que me pasó a mí, pueden los dos contar con mi apoyo porque son amigos.

¿Cómo se prevé esta campaña en cuanto a duración de la misma?

Esta campaña, como casi todos y si el tiempo acompaña, será de unos 100 días, si no llueve demasiado, ni hiela ni nieva como ha ocurrido en otros casos. Las producciones dependen de la zona en cuestión pero en general será alta.

Y para terminar, la crisis. ¿Qué futuro le espera al sector agroganadero y alimentario?
Hay que reconocer que después de la situación que estamos viviendo, posiblemente el sector primario es uno de los más seguros y es uno de los puntos en lo que se deberían fijar políticos y entidades financieras para saber a quién deben apoyar porque hace unos años solo se apoyaba el ladrillo y este sector estaba dejado de la mano de dios, que aporta un 25% del PIB de Castilla y León y ahora se da cuenta de que es uno de los más seguros y más fieles.