"Hay gente que debería plantearse irse de aquí, de la Lonja de Salamanca"

Julián Torres, fuera de la sala de Lonjas tras un enfrentamiento con un ganadero (Foto: Chema Díez)

La Diputación vuelve a permitir un escándalo en la mesa de ovino que indigna a los ganaderos por no recriminar la actitud de los compradores en la fijación del precio. Además, Julián Torres provoca una bronca en los pasillos del recinto al finalizar la mesa.

Una jornada más, otro escándalo en la Lonja Provincial de Salamanca con la pasividad absoluta por parte de la Diputación que no toma cartas en el asuntro de una vez por todas. Y, además, por partida doble. Todo ello, en la mesa de ovino, para variar.

 

En el inicio de la mesa ya se respiraba un ambiente tenso sobre lo que podía ocurrir en la mejor semana del año en ventas del lechazo y en la que los ganaderos, especialmente, se juegan mucho. Por ello, y como es normal y habitual en estas semana previa a la Navidad, el precio del lechazo aumenta por el consumo y la oferta.

 

Mesa de ovino (Foto: Cynthia Duarte)

 

Pero este hecho no parece haberles quedado claro a unos compradores que se desmarcaron pidiendo una repetición de los precios (salvo uno de ellos que demandó 0,20 euros de subida), dejando perplejos a los ganaderos y al público presente en la sala de Lonjas. Este hecho, claro está, 'calentó' los ánimos de los ganaderos que reaccionaron por boca de Celestino Martín, indignado.

 

"Hay gente que debería plantearse irse de aquí, de la Lonja", espetó acertadamente al considerar que la posición de los compradores era errónea e intencionada. "También lo hicieron el año anterior y luego piden que suba el precio cuando ya tienen ellos el género para venderlo", exclamó.

 

Así las cosas, los productores demandaron una subida de entre 0,60 euros y un euro para los lechazos para contrarrestar esa bajada. Finalmente, el presidente de la mesa optó por aumentar 0,60 euros el precio del lechazo extra, 0,50 euros el de hasta 11 kilos y 0,04 euros las categorías de 11 a 13 y de 13 a 15 kilos, con las protestas fuera de tono y con falta de respeto por parte del comprador Julián Torres. Algo habitual.

 

BRONCA AL FINAL

 

No todo quedó ahí porque al finalizar una vergonzosa mesa de ovino, el comprador Julián Torres tuvo un 'enganchón' con un ganadero presente en la sala de Lonjas que le recriminó que dijese una cosa en la mesa y luego hiciese otra en los tratos, poniendo Torres el grito en el cielo e incluso profiriendo palabras malsonantes que le dejaron aún más en evidencia.

 

Todo ello, eso sí, con la permisividad absoluta de la Diputación de Salamanca que hace oídos sordos a lo que ocurre en una mesa que queda en evidencia, principalmente por uno de sus vocales.