¿Hasta cuándo celebraremos una fecha como la de hoy?

 
Jornadas como la de hoy no deberían celebrarse de una manera especial en pleno siglo XXI. El 8 de marzo tendría que ser una fecha para la historia y para el recuerdo de las más de 140 mujeres que murieron en una fábrica de Nueva York en 1911. Fue el germen de lo que posteriormente se ha ido desarrollando hasta la actualidad. Un día de compromiso, reivindicación y manifiestos que todavía hoy refleja que la igualdad hombre-mujer dista mucho de ser real. No debería existir un Día Mundial de la Mujer. Pero las discriminaciones se mantienen a todos los niveles y en todos los órdenes y, aunque afortunadamente se han conseguido avances importantes, bien vale recordar que es en la educación en la igualdad donde se asientan los principales valores para que la sociedad siga acortando estas diferencias. Porque las mujeres siguen siendo las principales víctimas, por violencia de género, en el trabajo con sueldos notablemente más bajos desempeñando la misma función que sus compañeros, o a la hora de conciliar la vida laboral y la familiar. Yaquí es donde las administraciones tienen mucho que decir. En la Justicia con medidas efectivas que castiguen y condenen a los maltratadores; evitando discriminaciones económicas por razón de sexo y poniendo en marcha medidas que faciliten y ayuden a la mujer que quiere ser madre, pero que también quiere trabajar fuera de su hogar. Sobre el papel, todas las administraciones abogan por conciliar, pero en la práctica las trabajadoras hoy siguen encontrando más trabas que otra cosa.