Guillem Vives da vida a Valencia Basket sobre la bocina

"Creo que le debíamos una al Madrid", dijo el técnico Pedro Martínez al término del partido. Habrá cuarto partido de la serie.

 

FICHA DEL PARTIDO

 

VALENCIA BASKET: Vives (12), Stefansson (3), Sato (17), Shurna (3) y Hamilton (10) --quinteto inicial--; Lucic (18), Dubljevic (5), San Emeterio (17), Peterson (-) y Trías (-).

 

REAL MADRID: Sergio Rodríguez (8), Maciulis (-), Taylor (5), Thompkins (14) y Ayón (4) --quinteto inicial--; Llull (11), Rudy Fernández (22), Nocioni (10), Carroll (8), Reyes (4) y Doncic (-).

 

PARCIALES: 25-19, 22-26, 17-11, 10-18 y 13-12 --prórroga.

 

ÁRBITROS: Hierrezuelo, Pérez Pizarro y Bultó. Eliminaron por faltas personales a Llull en el Real Madrid y Sato en el Valencia.

 

PABELLÓN: La Fonteta. 8.500 espectadores.

El Valencia Basket forzó el cuarto partido de semifinales ante el Real Madrid tras imponerse (87-86) en su primer partido como local de la serie, el tercero en disputarse, gracias a un triple estratósferico de Guillem Vives cuando apenas quedaban un par de segundos para el final del partido.

 

La prórroga había regalado cinco minutos más a una Fonteta que disfrutó y sufrió de los suyos a partes iguales. El tesón del cuadro valenciano, tirando de orgullo, terminó por reportarle un triunfo que les permite alargar la serie hasta este jueves y disputar el cuarto encuentro de 'semis' en la temporada que tanto soñaron con su récord de imbatibilidad.

 

Cuando todo apuntaba a otro tiempo extra apareció Vives con una finta a Nocioni, dejó el pie en el aire y logró un lanzamiento triple que abrazó la victoria para los 'taronja'. "Creo que le debíamos una al Madrid", dijo el técnico Pedro Martínez al término del partido, haciendo memoria del triple que anotó Llull esta campaña que significó la victoria blanca en liga regular.

 

Hasta el momento decisivo, el dominio fue alterno. Sobre todo por las rachas de Rudy Fernández, el despertador de su equipo. El balear, máximo anotador del choque con 22 puntos, se hizo grande tras la eliminación de Sergi Llull. El ex NBA tiró del carro y dio ventajas a los suyos cuando más las necesitaban.

 

Hasta entonces, sólo en el 36-38, del minuto 18, el marcador había estado del lado merengue. Siempre cerca, pero siempre de color naranja hasta que un parcial de 1-8, liderado por Rudy, empezó a dar autoridad a los pupilos de Pablo Laso, que se lo creyeron cuando se fueron a cinco mediado el ecuador final. Un espejismo en toda regla.

 

Primero por el afán de Lucic y Sato, incansable en los robos de balón, y segundo por el festival --anterior-- de San Emeterio, los cuales hicieron olvidar las bajas de Antoine Diat y Rafa Martínez. Total, a falta de dos minutos la igualdad volvió al marcador (74-74) y en esos 120 segundos nadie fue capaz de anotar.

 

Las muñecas se encogieron pese al nuevo arreón blanco y el partido lo decidió un Vives que no había estado fino desde el perímetro durante todo el duelo, pero que metió la que tenía que meter. El triunfo permite al Valencia Basket volver a ganar un partido de semifinales como local 13 años después. El jueves, cuarto asalto.