Graves problemas económicos impiden que sea viable la ejecución de El Montalvo IV

Situación actual. Desde el principio los inversores mostraban interés por participar en el proyecto, pero la crisis ha reprimido el impulso inversor
E. B.

El polígono industrial El Montalvo IV se presentó con grandes esperanzas en octubre de 2007. Contaba con una superficie de 87,5 hectáreas, un presupuesto de 20 millones de euros y un plazo de ejecución de dos años, además de mucho optimismo depositado en la iniciativa por parte de los promotores.

Hoy, poco más de dos años después, El Montalvo IV duerme el sueño de los justos, parece que para siempre, ya que desde su nacimiento se enfrentó a graves problemas económicos que imposibilitaron su viabilidad, según afirman fuentes próximas a la promotora.

El proyecto contaba, asimismo, con una zona residencial de unas 400 viviendas y una situación geográfica envidiable, junto a la Autovía de la Plata y la Ronda Sur, que conecta con la Autovía de Castilla hacia Portugal y con la de Madrid. Esta ubicación presagiaba la llegada de grandes empresas, pues ya entonces los promotores reconocían haber entablado contacto en Madrid “para traer grandes empresas nacionales e internacionales que creen empleo de calidad, I+D+I, investigación y desarrollo, también nuevas tecnologías, es decir, que no sea un polígono más de almacenamiento”.

Crecimiento urbanístico
El Montalvo IV también estaba preparado para poder acoger industrias agroalimentarias y el alcalde de la localidad, Blas Jiménez, empezaba a barajar el inmediato despegue del municipio, por lo que puso en marcha un plan parcial urbanístico para la construcción de 1.200 viviendas. Además, los técnicos municipales ya trabajaban también en la redacción de las normas urbanísticas que, en un futuro a largo plazo, preveían albergar 10.000 más.

Por otra parte, el proyecto residencial junto a la zona industrial del polígono contemplaba la construcción de 400 viviendas, de las que casi medio centenar era de protección oficial. Al margen, se proyectaban otras 7,4 hectáreas de espacios libres públicos y el espacio de suelo que por ley le correspondía al Ayuntamiento de Arapiles.

La incógnita es a partir de ahora qué ocurrirá con estos proyectos, ya que el alcalde es consciente de que sin polígono no hay tirón urbanístico y sin éste tampoco hay crecimiento.

Empezar con mal pie
Diecisiete meses después de que la iniciativa se diera a conocer al público, es decir, en marzo de 2009, todavía no se habían comenzado las labores de urbanización del terreno. Los promotores miraban con preocupación hacia el futuro pero, aun así, confiaban en sacar para adelante el proyecto, tal y como señalaban a este diario. “Hay conversaciones y gestiones, es decir, que hay interés, pero aún no hay realidades”.

Un año después de esas declaraciones tampoco hay, al parecer, esperanzas y el proyecto del polígono industrial se diluye en la crisis. Los daños colaterales afectarán, como siempre ocurre en estos casos, al municipio en cuyo término se enclava, en este caso Arapiles, que, por el momento, no podrá ponerse manos a la obra con los trámites de esas diez mil viviendas con las que soñaba su alcalde.