Gobernar a golpe de ocurrencias y reuniones

 
Los funcionarios públicos durmieron ayer con un ojo abierto y la mosca detrás de la oreja cuando escucharon al secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, decir que está sobre la mesa su revisión salarial para asegurar la rebaja del gasto público.Por la mañana, la vicepresidenta económica aseguró tajante que el acuerdo firmado en septiembre es intocable y que se mantiene la subida del 0,3% en 2010. Pero hoy mismo podríamos escuchar cualquier otra cosa de un Gobierno que intenta a toda costa ganar un tiempo que ya tiene perdido. La reunión de los grupos parlamentarios con el triunvirato ministerial para alcanzar acuerdos contra la crisis debe parecerles una tomadura de pelo a los millones de parados y empresarios con dificultades que esperan un día tras otro que se aprueben medidas reales y eficaces contra sus problemas. Primero un guión, luego un acercamiento, después el diálogo, luego la ruptura, y entre medias, autonómos que cierran y casi un 7% de los hogares con todos sus miembros sin empleo. Para rematar, y por si alguien todavía tenía alguna duda, Bruselas vaticina otra caída el Producto Interior Bruto de España cuando sea efectiva la subida del IVA en el mes de julio, o lo que es lo mismo, las escasas iniciativas de Zapatero aprobadas y con fecha de aplicación repercutirán negativamente en nuestra economía, que será la única de toda la Unión Europea con saldo negativo. Que no se extrañen si la “perplejidad y el desconcierto” del PP son cada vez compartidos por más ciudadanos.