Gestación subrogada: La historia de amor de Bárbara, Javi y Daniel

Bárbara y Javi, junto a su pequeño Daniel, que acaba de cumplir un mes de vida (Foto: I. C.)

La pareja de Salamanca, que ha logrado establecer una exitosa lactancia materna además, quiso visibilizar su caso por el bien de otras parejas, por lo que accedió a aparecer en el programa de Cuatro '9 meses con Samanta'.

Programa '9 meses con Samanta Villar'

 

La reportera de Cuatro ha protagonizado cada miércoles cómo ha sido su embarazo múltiple y ha narrado otras historias increíbles de embarazos únicos, como el de la pareja salmantina, que estuvo acompañada por una redactora y un cámara cuando Daniel nació en Kiev.

A Bárbara y a Javi les brilla la mirada como cuando miramos al sol y la luz nos llena los ojos de lágrimas. Esta pareja salmantina, de hecho, lloró mucho durante años cuando después de tres abortos, tuvieron que quitar el útero a Bárbara, llevándose también toda esperanza de quedarse embarazada. Sin embargo, el pequeño Daniel les ha devuelto el brillo perdido a sus ojos... una luz que vino desde Ucrania el 12 de abril gracias a la denominada 'gestación subrogada'.

 

Su historia, a pesar de todo, no termina ahí, ya que la pareja decidió intentar amamantar al bebé para suplir en parte la conexión física que un recién nacido tiene con su madre 'gestante'. Y Patricia Blázquez -del Centro salmantino Mímame- fue su particular hada madrina.

 

Tras meses de viajes a Ucrania, lágrimas de preocupación y ansiedad, nervios y una abnegada preparación para la lactancia... todo ha salido bien. Bárbara, Javi y Daniel son una familia y la luz de sus ojos así lo subraya.

 

"Lo primero que nos planteamos fue la adopción, pero tendríamos que esperar al menos 7 años y nos pusimos a indagar por internet la posibilidad de la gestación subrogada", recuerda Bárbara.

 

Por un conocido llegaron hasta la AGAR-Asociación Gestación Asistida Reproductiva que les llevó hasta Ucrania, uno de los pocos países en los que la maternidad subrogada es legal y está regulada, por no hablar de que los embarazos y partos están particularmente respetados.

 

REGULACIÓN EN ESPAÑA: ADOPTAR A TU PROPIO HIJO

 

En el caso de Bárbara y Javi, Daniel es genéticamente suyo, ya que utilizaron un óvulo y el esperma de la pareja. "En Ucrania la madre de Daniel soy yo", dice Bárbara, porque así consta en el registro civil. Sin embargo, en España está legislado que la madre es la que pare y en el Consulado solo consta Javier como padre "porque les hicieron una prueba de ADN a los dos" y la madre es la gestante, que firma una renuncia oficial. A las seis semanas, Bárbara debe comenzar un proceso de adopción de su propio hijo. Paradójico.

 

En este caso, además, Javi pudo disfrutar de su baja por paternidad, pero Bárbara no podrá hacerlo hasta que se acepte su adopción. Mientras, ella 'disfruta' de vacaciones en su trabajo y una posterior excedencia para disfrutar de su hijo. "¿Por qué el parto une más que los genes?" dice Bárbara. "Una madre que no tiene óvulos -y se somete a una fecundación in vitro, por ejemplo- es más madre que yo que no tengo útero, no es justo".

 

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Javi, Bárbara y Patricia, con el pequeño Daniel en el Centro Mímame (Foto: I. C.)

 

La parte menos romántica de la historia es la cantidad de dinero que tuvieron que abonar. Lo primero, 41.000 euros por la gestación subrogada, "a lo que hay que añadir las pruebas de ADN, los viajes y estancia de la pareja en Ucrania".

 

LACTANCIA... EL MEJOR VÍNCULO CON DANIEL

 

"Ya que no podía estar embarazada, al menos sí quería tener alguna parte de la maternidad... y esa era la lactancia", reconoce Bárbara preguntada por cómo se le ocurrió que podría darle el pecho a su hijo.

 

Y ahí es cuando Patricia Blázquez, asesora especializada en lactancia materna, porteo y acompañamiento durante toda la maternidad, apareció en sus vidas. Patricia, alma mater del centro Mímame en Salamanca, lo tiene muy claro: "Tenía que estimular la subida de la leche durante los cuatro meses antes del parto con un sacaleches cada tres horas, unos diez minutos, incluída la noche", reconoce. "Lo más importante en estos casos es tener un buen sacaleches, la comodidad, que la mamá no tenga dolor... La verdad es que sin tener al bebé hacer esto era un acto de fe para ella, un grandísimo sacrificio. Pero Bárbara ha demostrado que la voluntad todo lo puede, por eso muy importante su ejemplo, porque ella demuestra que cuando una mujer dice que no puede amamantar, en un porcentaje elevadísimo no es cierto, simplemente no está bien asesorada", añade.

 

Y así se fue a Kiev Bárbara, con la sensación de 'haber hecho los deberes' durante los cuatro ultimos meses, pero sin tenerlas todas consigo. Sin embargo, en cuanto pudo hacer el 'piel con piel' con Daniel recién nacido, el bebé buscó el pecho de su madre y... el milagro se produjo. "Aunque solo fuera por ese rato, merecieron la pena esos cuatro meses que pasé" reconoce Bárbara con lágrimas en los ojos.

 

"Esto nunca se sabe, ella conoce casos que no lograron establecer la lactancia, pero al menos ha conseguido algo súper importante: que su bebé ha tomado exclusivamente leche materna durante sus primeros días de vida; aunque luego en la parte de nutrición tenga que ayudarle un poco, para el resto no necesita ayuda", subraya Patricia.

 

"Para ella, la lactancia es una especie de 'sanación'. Hay una parte de vínculo que se ha perdido al no poder llevar a su hijo en el vientre y ellos eran muy conscientes de eso, lo que es importantísimo", añade Patricia.

 

Ahora, con Daniel ya en su hogar de Salamanca y la lactancia materna establecida con éxito, esta pareja disfruta de su pequeña familia que necesitó más esfuerzo que otras para constituirse, pero que ya es una más por las calles de la ciudad.