Garzón rechaza sumarse al pacto de Estado ante la crisis catalana: "No participaremos en ese teatro"

Rueda de prensa de Alberto Garzón en la Moncloa

El candidato de Izquierda Unida a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, ha rechazado porque no quiere participar en ningún "teatro" que enfrente a las clases populares de Cataluña y España. "El principal problema es entre ricos y pobres, y no entre España y Cataluña".

Así lo ha puesto de manifiesto Garzón en la rueda de prensa posterior a la reunión de una hora que ha mantenido con Rajoy en el Palacio de la Moncloa dentro de la ronda de contactos que el presidente ha iniciado tras la propuesta de resolución registrada en el Parlament por Junts pel Sí y la CUP para iniciar el camino hacia la secesión de Cataluña.

En el encuentro, que ha sido "cordial", se ha evidenciado las "enormes" diferencias que separan a IU del presidente del Gobierno en todos los asuntos que han tratado. "Sólo hemos coincidido en que llovía", ha ironizado Garzón.

El dirigente de la federación de izquierdas ha dejado claro a Rajoy que la única salida posible a la crisis en Cataluña ha de ser "dialogada y negociada" pensando en las clases populares de Cataluña y el resto de España para evitar "los callejones sin salida" que significan que un problema de naturaleza "política" se resuelva "desde los tribunales".

Por ello, ha insistido en la necesidad de poner en marcha de forma inmediata una mesa de diálogo, incluyendo incluso a quienes "quieren incumplir la ley", que facilite la celebración de una consulta "con todas las garantías democráticas" que permita a los catalanes decidir sobre todas las cuestiones que tengan que ver con sus condiciones de vida, y no sólo sobre la cuestión territorial, y también para avanzar hacia un modelo de Estado federal que reconozca la "plurinacionalidad" del país.

Asimismo, Garzón cree que el reto soberanista supone una oportunidad para abrir un proceso constituyente para debatir "desde abajo" un "nuevo modelo de convivencia" en defensa de la clases trabajadora que desemboque en una Constitución federal que defienda de verdad todas las conquistas sociales que se han alcanzado en los últimos 40 años.